Entre oraciones, velas, lágrimas y fotografías de las personas fallecidas, familiares y afectados se concentraron en los alrededores de los restos de uno de los complejos más grandes de edificios colapsados en la comunidad de Caraballeda, en La Guaira, conocidos como las OPPE.
Estamos llenos "de tristeza, de nostalgia diaria, de miedos", dijo a EFE Verónica Rondón, de 50 años, habitante de La Guaira y quien perdió a dos familiares en los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5.
"Nunca lo vamos a olvidar, pero tenemos que seguir adelante y bueno, aquí voy a seguir en el nombre de Dios", continuó Rondón.
La Guaira, también fue este viernes escenario del festival eurovenezolano de Jazz de la Unión Europea (UE) como una forma de abrazar a los afectados por los sismos.
Según el último informe del Gobierno ofrecido el pasado 24 de agosto, los sismos dejaron al menos 6.509 muertos, 14.239 viviendas con afectaciones moderadas y 11.001 viviendas con daños graves. Además, unas 18.000 personas se quedaron sin vivienda.