“Detrás de cada megavatio incorporado al sistema se encuentra el bienestar directo de la ciudadanía”, aseguró la mandataria encargada, quien detalló que la firma de nuevos convenios, entre ellos, la alianza con la empresa argentino-americana IMPSA, permitirá expandir la capacidad termoeléctrica del territorio.
Esta medida busca cubrir la alta demanda de energía impulsada por la variabilidad climática y por el dinamismo económico del país, cuyo crecimiento proyecta un 6,5 % para 2026 de acuerdo con cifras de la CEPAL.
Rodríguez aseveró que contar con un servicio eléctrico estable resulta vital para el desenvolvimiento diario del país, puesto que de este depende el correcto funcionamiento de la red hospitalaria, las actividades escolares, la dinámica comercial y el impulso de la actividad industrial como fuente de empleo.
"Ese es el objetivo: servicios que funcionen mejor, que sean cada vez más confiables". Asimismo, la funcionaria detalló que las acciones de optimización en el materia eléctrica son una política de Estado de alcance a largo plazo que ya venía ejecutándose previo a los sismos del 24 de junio. "El trabajo para mejorar los servicios públicos no comenzó con el terremoto ni termina con la reconstrucción", puntualizó.
"Venezuela tiene que renacer. Y tiene que hacerlo desde la espiritualidad y el encuentro, construyendo un país más seguro, más eficiente, más productivo y con más oportunidades para todos", concluyó.