Opinión.- La concepción es un momento mágico y muy significativo en toda mujer que desea tener un bebé, para lo cual deberá considerar un conjunto de variables que darán respuesta a una pregunta esencial: ¿Por qué deseo embarazarme?.
En el momento de la eyaculación, aproximadamente quinientos millones de espermatozoides son depositados en el fondo del saco vaginal, en donde solo uno, deberá sortear un conjunto de obstáculos, en una desenfrenada carrera que tendrá solo dos opciones: Triunfar o perder.
En tal sentido el espermatozoide elegido por el óvulo para ser triunfador deberá: resistir el PH ácido vaginal; atravesar el cuello uterino sin dificultad; defenderse del sistema inmunológico de la gestante en la cavidad uterina; escoger con acierto la trompa uterina del lado donde el ovario ha liberado al óvulo y luego atravesar esa especie de laberinto del oviducto sin perderse, para finalmente llegar al tercio distal de la trompa para ser escogido por el óvulo.
En esta pugna por la vida. ¿Habrá sido escogido por el más veloz? ¿El más capaz? ¿El más experto? ¿El más fuerte? ¿El más vital? ¿El más competente? o ¿existirá una poderosa razón energética o vibracional? Lo cierto es que, en esa carrera, 499 millones no lo lograron y solo triunfaste, tú.
El primer trabajo sobre la Psicología de la concepción fue realizado en 1912 por una psicoanalista prácticamente desconocida, Sabina Spielrein quien presentó su investigación en Viena ante un muy selecto y pequeño grupo de psicoanalista de Freud, señalando que la fusión de los dos gametos genera destrucción y creación. El gameto masculino se disuelve en el femenino, mientras que este se desorganiza ante la invasión del masculino adquiriendo una nueva forma.
En 1941 Isador Sadger considera importante tomar en cuenta las circunstancias emocionales de la concepción. Gracias a lo que hoy se conoce como memoria celular, todas las células del organismo acumulan una memoria basada en la experiencia que se adquiere en el vientre materno, incluso mucho antes de la formación del cerebro, experiencia en la cual hay que subrayar el dramatismo de la vida embrionaria.
La sacudida de la concepción es solo el inicio al que le seguirá la implantación del blastocisto en la mucosa uterina, primer contacto célula con célula con la gestante.
Estos acontecimientos experienciales marcan en el bebé intrauterino, el inicio de todas sus sensaciones y emociones destacándose el placer, el dolor, el miedo, y la lucha entre otros.
Por eso cuando tengas cualquier conflicto que distorsione tu vida actual recuerda, que desde tu concepción siempre has sido un triunfador.
Gonzalo Medina Aveledo PhD Ciencias Médicas
Médico Obstetra
Investigador de las emociones maternas
Ig. @armoniafetal