Opinión

Lister Monteverde: Ahí el Ágora. Dios te quiere próspero(a) - ( Parte II )

Con esa prosperidad colabore en la obra, ayude a otros que salen a recorrer las calles y dejar a Cristo en alto
21 de abril de 2026
Opinión.- En la entrega anterior trabajamos respecto a los deseos del Anciano (Juan, Apóstol ) para con Gayo, de que fuese próspero en todas las cosas. En esa entrega se resaltó la importancia medular que es la prosperidad económica, física, mental, y —por supuesto— la espiritual, como base del bienestar subsiguiente.
 
Podemos notar en la Tercera Carta de San Juan la importancia que tiene el ser próspero, no solo para un beneficio personal sino también para beneficiar a otros, sean cercanos o sean personas que no estén cerca de tu radio de acción, pero que el corazón se mueva a beneficiarles.
 
También es bueno diferenciar que en la Segunda Epístola de San Juan, a diferencia de la Epístola siguiente (III), en la Segunda Misiva, el Anciano se dirige a una mujer rica a quien le sugirió no recibir a los anunciadores de un falso evangelio. Mientras que, en otra oportunidad, se dirigió a un hombre rico ( Gayo) y a este si le pidió que a los verdaderos Misioneros del Evangelio aceptara.
 
Es decir, una mujer con posibilidades económicas (prospera), pero con una advertencia de tener cuidado de no hospedar ni aceptar a los que tuercen la verdad. Mientras que Gayo con posibilidades financieras fue aconsejado por el Anciano, a que sí le diera abrigo y atención a los Predicadores de la Verdad y el Camino.

Lo que se quiere aquí destacar, no es tanta la prosperidad o estabilidad del creyente Gayo ni de nadie, sino más bien, aunque sí es importante tener un asiento contable estable, (como herramienta de disciplina para lograr estabilidad económica ), más importante es que con esa prosperidad colabore en la obra, ayude a otros que salen a recorrer las calles y dejar a Cristo en alto, que esos recursos que Dios permite tener, ayudar a los que el Señor llamó para levantar la antorcha que representa su Iglesia y su palabra.

Gayo es posible que ya era estable en el aspecto económico; sin embargo, aunado a eso, el amor lo movía a ayudar y sostener a los atalayas del Santo Evangelio. “ Los cuales han dado testimonio de tu caridad en presencia de la Iglesia: a los cuales si ayudares como conviene según Dios, harás bien”. 3.ª Epístola verso 6.
 
La “caridad” de la que habla el verso es el amor puro puesto por Dios en Gayo. Así debemos todos procurar tener un genuino amor por los de casa y visitantes. En la palabra “ayudares” toma un tenor distinto y filantrópico; significa romper barreras y asumir el mantenimiento de todos los gastos de una pasión que un Predicador tiene por el Evangelio de Jesucristo; significa costear la manutención de ellos. Y para eso se debe contar con suficientes recursos porque son merecedores de la honra, es como Dios lo quiere.
 
Es por eso que, no se puede pasar a un plano inferior ni banalizar el tema de la prosperidad en la Iglesia de Cristo, en sus discípulos y en sus líderes. Si a Dios le place prosperar a los obedientes de su Evangelio, no hay religiosidad ni legalismo que lo impida. Porque si Dios te prospera en alguna área, puede ser la que sea, Él lo hace para que glorifiques su nombre. De manera que seas un puente completo y estable para ayudar a otros; y no seas ni te conviertas en puente roto que no ayuda ni deja que otros ayuden.
 
Sí se puede amigo lector (a). Es por aquí la plaza pública comunicacional!

Otrosí o nota: Hay que romper con esas malas enseñanzas que, por años muchos, han dado respecto a que si una Iglesia puede anhelar, crecer y prosperar. Todo lo que signifique anchura y largura en Cristo, léase bien, en Cristo, es bendecido por Dios y cuidado por Él mismo. Dios solo quiere que lo glorifiques cuando ayudes y trates bien a tu prójimo y a los llamados a predicar su Evangelio, sea de tu comunidad o extranjero.
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VÍA Equipo de Redacción Notitarde
FUENTE Lister Monteverde