Opinión

Federico Ruiz Tirado: La (In)Disciplina vital en la poesía de Tarek William Saab

Ciertamente, la poesía es un misterio que ha pretendido ser descifrado desde la antigüedad con otro poema
16 de febrero de 2026
Opinión.- La poesía de Tarek William Saab comporta varios modos de desplazamiento. Su escritura parece emprender un viaje continúo: sinuoso, lleno de elementos de variados -y a veces secretos- caracteres naturales, temperamentales y humanos, recuerdos familiares labrados como la memoria del Padre, amuletos de guerreros, contraseñas místicas y sangre, mucha sangre valiente, para enfrentar la deshumanización de la vida, el ejercicio de la política, las injusticias sociales y la defensa de la dignidad humana.

La producción Literaria de Saab transita una cronología de publicaciones significativas y revela una produción estética y una persistencia temática que lo consolidan como una voz esencial en la poesía contemporánea. En el año 2025 se editaron 10 libros, siete de ellos antologías de más de 500 páginas cada uno. En países como Rusia, Egipto, Italia, Argentina, México, Cuba y El Salvador, y 3 en Venezuela: Un Tren viaja al cielo de la media Noche que fue el título más vendido en las última Filven y en la Feria de Caracas.

Una reedición de los Ríos De la Ira el primer poemario de Saab, y Una antología, convirtiéndose esto en un hecho inédito en la poesía de América por ser la primera vez que a un poeta se le publican 10 libros en un año. Saab Tiene en total 17 ediciones de libros que van desde la Crónica, los ensayos y entrevistas y discursos, y 37 reediciones lo que lo convierte en un creador prolífico y el más importante de su generación no solo por la cantidad sino por la Hondura y la fuerza de la lírica de sus versos

El gran poeta español Pedro Salinas, desesperado de amor y de nostalgia temprana, en plena alta mar, cuando viajaba a Nueva York desde Andalucía, le escribió un mensaje romántico a su amada desde la carcasa del barco que cubría el telégrafo náutico de entonces.

Ciertamente, la poesía es un misterio que ha pretendido ser descifrado desde la antigüedad con otro poema.

Ese eufemismo se confirma tácitamente en la historia desde Aristóteles hasta Becker, desde Rimbaud hasta Ramón Palomares, desde Rilke hasta William Osuna, pero es preciso decir que aunque los temas de la poesía son generalmente invariables, Salinas logró un milagro, solo posible por las fuerzas del amor, la distancia y esa vasta e infinita dimensión de agua del universo: expresar su sentimiento mediante las agujas del telégrafo, para que su corazón enamorado, sus latidos, de ola en ola, de puerto en puerto, fueran sentidos por el amor que andaba de viaje y se estremecía en el océano.

La dimensión poética de Saab

Desde muy joven, Tarek fijó el espíritu de su poesía con los materiales de su interioridad y agudeza en un paisaje de la Sierra Nevada venezolana, entre riscos y montañas rocosas.

Este es un acto metafóricamente equivalente al de Salinas, si tomamos en cuenta el mundo de su complejo y múltiple viaje, lirico y profundo, siempre en incesante búsqueda de una forma de asumir cierta (in)disciplina para expresar ese modo libremente asumido y surcado por los sentires y la condición humana, desde el enfado y la ira, la crueldad que signa una época, la alegría que alumbra la nostalgia, el dolor y el sufrimiento del Otro y de su propio Yo que lo ha acompañado también a tierras lejanas y de su estipe.

Ese joven Tarek, viviendo y escribiendo en los páramos entre el trepidante frío y vislumbrando el país de entonces, nos trae a la memoria un verso del gran poeta de La Torre de Timón: "Llevo en el espíritu la desolación del paisaje", que sintió y expresó alguna vez el poeta Ramos Sucre".

Temática y estética

Aproximarse a su trayectoria a través de sus libros es clave para comprender una obra cuya dimensión es abarcante tanto en lo literario como en lo político.

Desde 1984, hasta sus libros más recientes, podemos trazar un mapa de angustia vital y su búsqueda de trascendencia a través de su poética: el amor, la solidaridad, el paisaje, la memoria, el viaje y el tiempo, constantes en su obra y fundamentales para entender la madurez y evolución de su voz.

Sus inicios se sitúan con Los Ríos de la ira (1984), un poemario que prefigura los fundamentos éticos de su preocupación social y existencial, reflejando la tensión inherente a determinadas circunstancias que le ha tocado vivir.

Ars poético

Continúa un corpus poético que se extiende a Un Paisaje Boreal (1984- 2007), antología editada por Monte Ávila, sugiriendo una meditación prolongada sobre el espacio y su significado. Su escritura se consolida con Hoguera de una adolescencia intemporal (1989-2010), una etapa que se prolonga en el tiempo a través de la memoria.

Posteriormente, la emergencia de Los niños del infortunio (2006), señala una focalización explícita en la vulnerabilidad social: un tema que centra la dimensión de solidaridad y humanidad presentes en su obra.

Este compromiso social se entrelaza con la dimensión temporal y la búsqueda de lo eterno en Soñando El Largo Viaje (1984-2025), un camino poético como una travesía ininterrumpida, que proyecta su escritura hacia el futuro.
En Un tren viaja al cielo de la medianoche (2021-2025), introduce una imaginería más oscura y metafísica, centrada en el tránsito final, el viaje hacia lo desconocido: el tiempo y la muerte, como lo veremos al final de este estudio.

La cartografía resguardada

La poesía de Tarek William Saab, se desarrolla en un temario que se puede resumir como la angustia de la vida.

El amor, en sus múltiples facetas, no es sólo pasión sino también un acto de conexión y resistencia. La solidaridad y la humanidad son componentes éticos de su verso, donde el dolor ajeno se convierte en materia poética.

El paisaje, lejos de ser un acto platónicamente contemplativo, una mera descripción, Saab lo convierte en un retrato de estados anímicos, un ámbito esencial que requiere ser nombrado y resguardado.

La memoria y la nostalgia son las vías emocionales a través de las cuales el poeta confronta la fugacidad del tiempo. El Viaje, físico como existencial, es una metáfora constante de la vida misma, un movimiento perpetuo que encuentra su fin inevitable en la muerte, tema abordado no con resignación, sino como el límite que da sentido a la existencia vivida.

El lenguaje y su naturaleza

La cartografía literaria de Saab muestra influencias reconocibles que nutren su estética literaria. La conexión con José Antonio Ramos Sucre es palpable en su tratamiento del lenguaje. Ramos Sucre aportó a la poesía venezolana la originalidad pautada por la forma, el conocimiento del idioma y una tradición literaria previa. Su escritura no queda aislada del mundo y de la condición del ser humano. Sin duda, un legado que Saab parece retomar y le permite replantear una nueva visión del mundo que reafirma un concepto de literatura como variación de una tradición en cada pasado y presente de la palabra. De esta manera, esa tradición constituye un motivo exterior que puede explicar su obra.

Aunque el lenguaje de Saab es generalmente más accesible, comparte la necesidad de encontrar una forma lingüística que esté a tono con la intensidad del sentimiento, utilizando la palabra como herramienta de confrontación.

En cuanto a la temática del Viaje en Saab, se traduce en una sensibilidad hacia el infortunio y la soledad del ser en tránsito.

Es una cartografía construida a lo largo de casi cinco décadas, donde cada publicación es un recorrido de una voz inconfundiblemente propia, marcada por la urgencia del testimonio y la belleza. Un lenguaje poético con una visión del mundo centrada en la angustia y la redención, un diálogo constante entre la urgencia del presente y la eternidad en el viaje de la poesía.

Los Ríos de la Ira: lo político desde lo poético

La evocadora metáfora de Los ríos de la ira ofrece un paisaje en las convulsiones sociales, políticas y emocionales que definieron a Venezuela y a gran parte de Latinoamérica y el mundo durante las décadas de 1960, 1970 y 1980. Es un fluido poético que evoca un contexto de lucha social y reflexiones íntimas sobre la memoria, el amor y la identidad, una corriente incesante de la historia. Es un río de voces en la voz del poeta que nos dice:

Hoy hablamos en nombre de los silenciados
nosotros quienes hacemos del silencio una fortuna un altar quemante hilo de naylon y hojilla brillante
Asumimos la palabra de los ofendidos y los apaleados.

El Primer Río, sitúa al lector en el terreno de la realidad sociopolítica de mediados del siglo XX en Venezuela. La década de 1960 vivió el auge de movimientos guerrilleros y la represión. En el contexto latinoamericano más amplio, dictaduras militares, intervencionismo extranjero. Nos dice Saab:

No es tiempo de callar aunque el signo de los 80 sea voltear el rostro, hacer gorda la vista
o infelizmente decir " aquí no ha pasado nada" mientras oyen crujir vértebras y tímpanos
y sienten caer los cabellos rotos del algarrobo en sus propias narices…

Esos ríos de la ira desembocan en la existencia verdadera de quienes aman con pasión, de los que encuentran fortaleza en su propio sufrimiento y de quienes se entregan a los demás. Les pertenece a los rebeldes que se oponen a la oscuridad y a la opresión.

Expresa el Poeta Saab:

La vida pertenece a los amantes a los dolientes que viven en salud a los sacrificados
a los alzados en contra de quienes vienen a cerrar las puertas del alba
Hablo de la vida de los que respiran cada segundo
como el último hálito de viento amanecido en el corazón de la más preciada existencia

Es una forma de vivir (o única forma de concebir vivir para el Poeta) donde cada instante se valora, respirando cada momento con la intensidad de quien se sabe "pasajero en la última cola de un cometa lejano".

El Segundo Río, fluye más hacia un espacio personal, pero estrechamente ligado al anterior: la vida, el amor y la rebelión íntima. La lucha social, cuando se vuelve vital, inevitablemente se percibe desde lo más íntimo.

Yo hace años supe que mi destino era morir de un balazo o de agonía bajo el bello cuerpo de una amante tan siniestra y dulce como mi manía de hacer pucheros de amor
-Yo renazco en el abrazo solidario!

Siempre siempre el sendero nos lleva a un lecho cálido espacioso para el salto y la mordida de la carne.
Uno debió haber nacido en un siglo donde el único acto válido sea sea, sea... hacer el amor.
La insurgencia y rebeldía adquieren matices eróticos y afectivos. El amor y el deseo se convierten en actos políticos, gestos subversivos contra un sistema represivo.

El espacio del amor y el deseo se erige como un refugio, aunque frágil, poseen su autonomía personal. Este río conecta la pasión política con la pasión humana, sugiriendo la capacidad de amar y desear plenamente.

En Cartas del exilio (texto que prefigura un intento de fusión de géneros), el Memorias del Mar negro y la lluvia, marcan un punto de inflexión hacia la reflexión y la trascendencia. En el poema se vislumbra el viaje cierto entre lo intermedio de donde quizás no hay regreso porque tampoco hay llegada.

Agranda aquí mi Epitafio la voz del
Cristo Negro: “Si vuelvo nadie me reconocerá Porque, quién vuelve y es el mismo".

Nuestro destino ¿Qué es acaso?


¡Oh sueño de nubes miradme sin libros
en la boca del horno.
Como ave irreal en la tormenta ideando mi escritura junto al mar que descifra su profundo sueño de amor...

Quién vuelve y es el mismo, es una interrogante de Saab que nos lleva a la esencia de la memoria y la nostalgia

Es importante ubicarnos aquí en las luchas de los 60 y 70, en quienes participaron activamente y regresaron a una realidad transformada, donde sus esfuerzos o victorias quizás no fueron entendidas por las nuevas generaciones o donde ellos mismos ya no eran los mismos.

La identidad se convierte en un concepto líquido, moldeado por el tiempo, y así caemos en las profundidades de un olvido quizás voluntario, pero sin perder la esperanza se mantiene viva la memoria.

(Asume el país un ritual de amnesia militante
y todo va transcurriendo en un sopor "cómplice"
del saqueo y la catástrofe artesana laboriosamente cumplida por el enjambre de ratas "celestiales"
que han pugnado por satisfacer sus instintos de aberración quinquenal y fratricida en el poder
"Caimanes del pozo mismo"
-dice el pueblo.


Mientras aquellos labran la exequía de la República
"Caimanes del pozo mismo

Y algún día serán colgados en las plazas y los mercados.)

Saab continúa explorando desde sus referentes el sentido humano y poético de su condición. Se recrea desde su propia obra y sus vivencias políticas y amorosas.

En Baladas en el Reino y Un paréntesis cada hora, profundiza el poeta en el tiempo y el recuerdo. En su verso Quizás uno nació otro día esparcido en ceniza, sugiere la fragilidad de la existencia y la dispersión. El regreso al recuerdo de un amor, lo erótico, no es un ejercicio de sentimentalismo, sino una búsqueda de la autenticidad. Estos momentos son los que permiten tal vez al poeta sobrevivir a cierta desilusión política y social de la época.

Se exploran los límites entre el recuerdo idealizado y la realidad del deseo carnal, reconociendo que la memoria, es el único territorio donde el pasado puede ser habitado.

El origen, el principio

En Marcados encontramos como tema fundamental de la identidad el silencio, y las figuras del padre y la madre: el origen. Estos elementos forman la base de los principios de una poesía que posee su propia estructura y juego verbal, rítmico, sonoro y evocador. Ella contiene y genera la alteridad y el asombro en la mente y la imaginación, tanto del poeta creador como del lector que la decodifica y recrea de acuerdo con su propia sensibilidad.

Cada poema que conforman este río que arrastra piedras de sensibilidad, compasión, conmoción, afecto, ternura, dolor, tristeza, pesar, memoria, nostalgia, es un reto para el lector que puede sentirse interpelado por el lenguaje y las imágenes que constituyen su forma y su contenido y lo ubica en un contexto histórico y social no muy lejano del Vanguardismo.

Decimos con el poeta Tarek William Saab:

Nunca iremos a la rendición llagosa. A pesar de los depredadores, de los que pactan con la destrucción a orillas de una laguna custodiada por las babas y los caimanes, en el mismo bosque de "Mira-espinas", a pesar de los cintos colgando voces degolladas por espectros vivientes de la entrega, el crimen y el peculado, a pesar de sus chillidos mortuorios cuando se miran en las platerías manchando de grasosa mugre las alfombras oficiales: una unidad frondosa vendrá y edificará el orden de la poesía entre quienes queden. Porque sin duda habrá un destino para la invención de la ternura.


El viaje existencial

En Un tren viaja al cielo de la medianoche, se reafirma la cartografía del alma en tránsito. El destino no es un lugar geográfico, sino un estado del ser. Entre 2021 y 2025, este viaje literario y simbólico explora lo que se queda y lo que se desvanece de la vida:

Como la luz que alumbra
el eclipse del corazón sentí en la penumbra
de esta edad la evocación
de una larga vida
bendecida por el ruiseñor de los cielos

El tren se presenta como un vehículo de la existencia misma, la metáfora evocativa del viaje, del desplazamiento hacia la medianoche.

Nos dice el Poeta:

Un tren recorre los fondos del alma
a la medianoche y en sus andenes
vacíos
solo viaja el recuerdo

En El largo camino a casa se desvela entre presencia y ausencia, entre el recuerdo persistente y el olvido, tejiendo un paisaje interior que transmuta desde la altitud de la montaña hasta la aspereza del asfalto.

Esta travesía vital es también la del vínculo familiar, representado en Rosas Negras en la Hierba, donde la muerte y la trascendencia se entrelazan con el afecto filial y la amistad.

La ausencia, el olvido y la memoria son los rieles que atraviesan esta poesía de Tarek William, sugiriendo que el tránsito de la vida es un constante retorno y partida.

El frío riel nos estremece y viajar es un tren
sonando
al fondo de sus ojos
vacíos


El agua simbolizada en la lluvia acompaña el viaje y lava la pena, acompaña el duelo y purifica el camino hacia un paraíso soñado, un sendero donde el tiempo, el paisaje humano y el ciclo eterno del viaje y el retorno componen la esencia de la vida y su contraria, la muerte.

Cuando llueve
y más allá de la niebla
se oculta el sol los recuerdos
viajan
añorando un reino


Cuando llueve
y más allá de la niebla
se oculta el sol los recuerdos
viajan
añorando un reino


Un sendero al paraíso nos sitúa en la intersección entre el sueño y la realidad. El tiempo deja de ser lineal para volverse circular: el viaje es, en esencia, un eterno retorno.

El paisaje humano se revela como el verdadero paraíso. No se trata de un lugar idílico fuera del mundo, sino de la comprensión profunda de nuestra propia humanidad a través del tiempo transcurrido. Quizá este tren poético llega a su destino cuando el viajero Poeta entiende que el paraíso no es la ausencia de dolor, sino la capacidad de recordar el camino recorrido con estoicismo.


Un tren asciende hacia otra incógnita

Parte de los libros del Poeta Tarek William Saab aquí referidos, nos lo envío a casa el poeta Saab, después que escribí una nota sobre la impactante portada del Tren, ampliamente difundida en el país, y cuya intención fue compartir mi parecer con un texto de Julio Ramón Ribeyro presente en Prosas Apátridas: un hombre aborda el tren como de costumbre, pero tardíamente comprende que no era el habitual sino otro que, además, no iba hacia ninguna parte: "la teoría del error inicial", lo definió Ribeyro.

Todos estos textos, leídos a viva voz entre Beatriz Rondón y yo, después del bombardeo gringo del 3 de enero, resumen y contemplan el acto reflexivo y escritural de este breve ensayo sobre la obra de este poeta de la medianoche.




Por: Federico Ruiz Tirado
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VÍA NT
FUENTE Editoría de Notitarde