Francisco Fonseca: Venezuela no se quiebra
Por eso, no podemos olvidar que frente al asedio la respuesta debe seguir siendo institucional y profundamente humana
Opinión.- Cerramos el primer mes de 2026 con las pruebas más extremas pero también con la certeza de que Venezuela no se quiebra, aun cuando la mediática internacional y la ultraderecha vendepatria intentan vender una realidad que no es cierta.
Por eso, no podemos olvidar que frente al asedio la respuesta debe seguir siendo institucional y profundamente humana. También debe ser de apoyo a las propuestas legislativas de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, quien recientemente presentó ante la Asamblea Nacional el Proyecto de Reforma parcial de la Ley de Hidrocarburos, Ley Orgánica para la aceleración de Trámites y el Proyecto de Ley Orgánica para la Protección de los Derechos Socioeconómicos, propuestas que son un escudo para el trabajador y para la familia venezolana. En este sentido, la respaldamos más allá de la militancia y ratificamos el reciente estudio de la encuestadora Hinterlaces, que en su último sondeo arrojó que el 91 % de la población venezolana valora la valentía de Rodríguez, porque en la hora más difícil no dio un paso atrás.
También apoyamos rotundamente que el PSUV siga desplegado en cada rincón del país. Ciertamente, no es un despliegue electoral, es de amor y logística: el jefe de calle, la líder de comunidad, el joven, las mujeres, los abuelos, todos nos hemos movilizado en defensa de nuestra soberanía.
Porque no podemos perder de vista las verdaderas intenciones de Trump, quien a un año en la Casa Blanca, entre otras desfachateces, se ha dedicado a pregonar una rimbombante “Comisión de Paz” que no existe ni existirá mientras persista en su intento de imponer la vieja Doctrina Maroe en detrimento de los pueblos libres y democráticos del mundo, y las amenazas a sus soberanías.
Lo que sí existe de parte de la administración Trump es el garrote de las sanciones y el chantaje. El imperialismo ha refinado su crueldad, intentando asfixiar al venezolano para luego presentarse como “salvador”. Todos tenemos el deber de reconocer el rostro verdadero del agresor detrás de la máscara.
El mismo pueblo estadounidense está viviendo en sus carnes el autoritarismo y la barbarie que impulsan los republicanos cuando toman el poder, con las recientes redadas de ICE, la instancia elegida por el mandatario yanqui para dejarnos saber a todos su desprecio hacia los inmigrantes.
Y como en Venezuela ya sabemos quién es el agresor, también seguimos exigiendo la libertad de nuestro presidente Maduro y de la primera combatiente Cilia Flores. Su secuestro es una herida abierta, pero su ejemplo es el combustible de nuestra marcha. El imperialismo podrá secuestrar hombres, pero jamás podrá encadenar la voluntad de un pueblo que decidió, hace mucho tiempo, ser irrevocablemente libre.
¡Unidos, venceremos!