SINSECRETOSCB: El Gordelio Bello y el Dopadín, dos rufianes de postín
Opinión

SINSECRETOSCB: El Gordelio Bello y el Dopadín, dos rufianes de postín

Uno de estos aturdidos pero ocurrentes truhanes es “Dopadín”, que también es conocido con el estigmatizante alias del “Dopado Caminante”
12 de octubre de 2026
Opinión.- Hemos observado en los últimos días, con sincero entretenimiento, la abrupta o súbita reaparición de dos verdaderos estafadores seriales, los mismos que se adaptan a las circunstancias dinámicas para recibir sus respectivas dádivas y así poder mantener o cubrir medianamente los gastos de sus descuidadas residencias, así como también las notorias carencias de sus entornos familiares. Pero la astuta y audaz práctica del dueto de ávidos rufianes no es de nueva data, se han extendido, esporádicamente, por casi dos décadas a través de diferentes instancias gubernamentales y por ello se convierten en insustituibles, agraciados bufones a los cuales hay que rendirle, sin reserva alguna, una verdadera admiración ya que impecablemente asumen el desgarbado ropaje o desaliñada vestimenta para exhibirse y acometer las pícaras conductas o actitudes con el propósito de alcanzar el atormentado objetivo, que no es otro que el arribo de la mermada pero necesaria mesada. En fin es la propia actualidad, en generoso ejercicio, proporcionando, para nuestro sano esparcimiento, los divertidos relatos, las desencajadas fábulas de “Gordelio Bello y Dopadín, dos rufianes de postín”. Uno de estos aturdidos pero ocurrentes truhanes es “Dopadín”, que también es conocido con el estigmatizante alias del “Dopado Caminante”, siempre acompañado de su trastornado semblante, producto de un demoledor tratamiento y devastadora medicación para hacerle psiquiátrico frente a su casi insalvable patología del Síndrome del Trastorno Explosivo Intermitente, mejor conocido bajos las galenas siglas de (TEI). El iracundo “Dopadín”, el colérico “Dopado Caminante”, logra obtener alguna que otra carcajada cuando nos sorprende con una inesperada aparición, siempre con sus características bufandas o chalinas de delicada tonalidad rosa, a través de sus redes sociales con confusas o contradictorias publicaciones, donde alza, sin aparente razón, su acaponada voz de manera estridente o chillona para formular denuncias de cualquier índole. Su más cercano círculo familiar nos llega a confesar, con absoluta discreción, que “Dopadin” se encuentra sumido en una amarga soledad y desespero ante la partida de un fugaz pretendiente y que su único alegato para continuar con su tránsito vital es transitar, hasta altas horas de la madrugada, los pasillos de su residencia, donde solo se le escucha de forma desgañatizada proferir la lacónica advertencia “Un amor que se va cuantos se han ido, puede el último amor ser el primero”.

El otro intrépido pero irreflexivo personaje es “Gordelio Bello” también conocido, por sus conocidas mañas a través de una inexistente encuestadora, como el “Clarividente”, es el mismo de la obstinada y recurrente solicitud para el directo encuentro, tan solo hace pocos meses, con la máxima autoridad gubernamental de la región. “Gordelio Bello” llegaba a suplicar al menos un ruidoso intercambio de palabras o frases. Desde tempranas horas matinales se iniciaba las innumerables llamadas, multiplicados mensajes con el mismo texto y ruego “Quiero hablar con el gobernador” y sus oraciones a la providencia fueron escuchadas y de esa manera celestial un extasiado “Gordelio Bello” traspasaba los umbrales de la residencia oficial, su pálido y sudoroso rostro era la cristalina señal de su inocultable exaltación, tal vez llegó a pensar que había llegado el aguardado momento, que sus preocupaciones de índole económico o financiero serían absolutamente erradicadas y ya no habría la incómoda necesidad de realizar eventos en palenques citadinos. “Gordelio Bello” llegaba a destacar, con real asombro y apropiada adulancia, la exultante tonalidad clorofílica que ostentaba los jardines del estadal recinto. El punto máximo del encuentro se produjo con el arribo del mandatario regional, quien se convertía en una suerte de paciente sacerdote para poder escuchar las interminables confesiones sobre lo que ocurría en el sector opositor. Delaciones que iban desde la detallada descripción de innumerables hechos, así como también la exposición de mensajes y hasta audios que intercambiaba diariamente con dirigentes regionales y nacionales, guardados celosamente en su móvil celular. Ante la formal alevosía, “Gordelio Bello”, el mismo de la inexistente encuestadora, sin personal y sin computadoras, llegaba a pensar que el mandado estaba hecho y frotándose enérgicamente sus manos, procedía a realizar la solicitud para que se le hiciese llegar mensualmente una importante cantidad de recursos para mantenerse debidamente informado de cualquier acontecimiento de importancia que estuviesen planificando desde el sector opositor en contra de las acciones de cualquier instancia gubernamental sobre todo contra el esfuerzo diario y responsable que desarrolla la presidenta Delcy Rodríguez. Sin embargo, la lisonjera retórica de “Gordelio Bello”, sus descaradas delaciones no pudieron alcanzar los objetivos inicialmente planteados y ni siquiera consiguió que se le tuviera algún tipo de compasión antes de sus desesperadas exigencias. Concluía la reunión y el “Gordelio Bello” abandonaba, realmente hundido, la residencia oficial. Pero al parecer no todo fue en vano, ya que se refiere que se le proporcionó como desprendido obsequio por la guiada visita 2 corpulentos paquetes de alimentos para caninos, 2 abultados fardos de la emblemática marca foránea o importada “Dog Chow”. Y esa es la verdad.

@CESARBURGUERA
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VÍA NT
FUENTE César Burguera