Buena Nueva: Banquete escatológico
Opinión

Buena Nueva: Banquete escatológico

La Invitación al “Banquete” es para todos; sin embargo, ¿cómo respondemos? Dándole importancia a las cosas de este mundo y postergando o rechazando las cosas eternas
10 de octubre de 2026
Opinión.- La Invitación al “Banquete” es para todos; sin embargo, ¿cómo respondemos? Dándole importancia a las cosas de este mundo y postergando o rechazando las cosas eternas.
 
“Muchos son los llamados y pocos los escogidos” Se refiere a nuestra salvación eterna cuando estemos con Dios en el cielo. Viviremos en completa y perfecta felicidad para siempre, porque Él “enjugará toda lágrima y ya no existirá ni muerte, ni duelo, ni gemidos, ni penas” (Ap. 21, 4).

Sucederá en su segunda venida, momento que muchos temen, el momento más importante de la historia de la humanidad. En ese instante preciso y brevísimo sucederá la “resurrección de la carne”, como rezamos en el Credo. Y los salvados -ya resucitados- celebrarán ese banquete.

Es la celebración de la boda del Hijo de Dios con la humanidad. Y a esa fiesta estamos invitados todos. Pero en la descripción que hace San Mateo (Mt. 22, 1-14) vemos cómo algunos no responden a la invitación del Señor porque tuvieron algo más importante que hacer: “El Reino de los cielos es semejante a un rey que preparó un banquete de bodas para su hijo. Mandó a sus criados que llamaran a los invitados, pero estos no quisieron ir... Uno se fue a su campo, otro a su negocio...”.

¡Nosotros hacemos lo mismo! Dios nos llama y le damos la espalda. Dios nos ofrece la oportunidad de ir a su fiesta y de ser felices para siempre. ¿Y cómo respondemos? Dándole importancia a las cosas de este mundo, y postergando o rechazando las cosas eternas. Eso lo hacemos cada vez que no aceptamos alguna invitación del Señor. invitación infinitamente más importante que cualquier negocio o apego terreno, corriendo el riesgo de quedar fuera de la fiesta.

El no estar debidamente vestido para esa fiesta. ¿Qué sucederá a esos? Van a ser echados fuera. El no estar bien vestido significa no estar preparado espiritualmente para poder ser aceptado en la fiesta de la salvación.

Las “realidades últimas” ¡son ineludibles! El primer evento es la muerte, nuestra alma se separa de nuestro cuerpo y pasa al cielo, al purgatorio o al infierno. Del purgatorio las almas que se purifican, pasan al cielo. En la resurrección nuestra alma y nuestro cuerpo se unirán nuevamente.

El banquete de bodas del Cordero de Dios es sólo para los salvados, porque los condenados quedarán fuera para siempre. De allí la sentencia bien conocida de Jesús al terminar esta parábola: “Muchos son los llamados y pocos los escogidos”. 
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VÍA Equipo de Redacción Notitarde
FUENTE Editoría de Notitarde