Leomar David Ríos, se desempeñaba como mecánico automotriz para velar por el sustento de sus cuatro hijos, comenzó a presentar quebrantos de salud al regresar de una actividad deportiva con amigos. Ante la gravedad, su esposa, Mariana Graterol, lo trasladó de emergencia a un centro asistencial de la zona, donde los médicos de guardia confirmaron que había ingresado sin signos vitales.
De acuerdo con testimonios ofrecidos por Graterol al medio Utahzolanos, la incertidumbre ante el contexto migratorio actual en el país norteamericano y la proximidad de su audiencia ante los tribunales de inmigración generaron un estado constante de ansiedad.
"Él era un buen padre, trabajaba en un taller mecánico. El sábado pasado nos decía sobre su preocupación, sobre su nerviosismo, su estrés ante las detenciones, lo que estaba pasando con inmigración", relató.
Asimismo, explicó que su esposo "vivía en una zozobra permanente, estaba muy nervioso porque tenía una cita próxima en la Corte. La preocupación también por sus hijos, como responsable económico de ellos, influyó mucho para que sufriera un infarto".