Arnaldo Rojas: La planta insolente de los piratas
Opinión

Arnaldo Rojas: La planta insolente de los piratas

El presidente José Gregorio Monagas tuvo que reaccionar con firmeza, enviando una nota de protesta enérgica a Washington y movilizando barcos de guerra para desalojar a los invasores
10 de octubre de 2026
Opinión.- La Tortuga es una isla en el mar Caribe perteneciente a Venezuela. El nombre de la isla deriva de las numerosas tortugas marinas que llegan anualmente a desovar en sus largas y arenosas playas. No debe ser confundida con la isla de la Tortuga en Haití, que es la más nombrada en la literatura y el cine por las historias de los piratas que la tomaron como base en el siglo XVII.

Y hablando de piratas, con motivo de la deplorable agresión militar norteamericana a nuestro país el pasado 3 de enero, se recordó la fulgurante proclama “La planta insolente del Extranjero ha profanado el sagrado suelo de la Patria!”, pronunciada por el presidente Cipriano Castro en 1902, llamando a oponerse a la intervención militar de potencias extranjeras contra Venezuela.

También es bueno recordar que, mucho antes, nuestra isla La Tortuga fue escenario de invasiones ilegales ya que las “plantas insolentes” de los piratas extranjeros siempre han codiciado las riquezas del territorio venezolano.

En 1627, la isla de la Tortuga fue ocupada ilegalmente por los holandeses para explotar sus salinas. En 1631, el gobernador y capitán general de la provincia de Venezuela Francisco Núñez Meleán despachó una expedición militar, al mando del capitán Benito Arias Montalvo, con 6 piraguas, 40 soldados con armas y municiones y 117 indios flecheros a la Tortuga, pero cuando llegaron, alertados del contingente que se aproximaba, el grueso de la flota holandesa había huido y sólo quedaban dos embarcaciones cargadas de sal que, aunque grandes y armadas, fueron tomadas por la acción de Arias Montalvo. 

Los muelles y demás artificios de los invasores fueron desbaratados y quemados. El 5 de octubre de 1632, Núñez Meleán envió una carta al rey Felipe IV reportando todos los sucesos acontecidos en La Tortuga. En 1634, el rey, mediante Real Cédula, informaba al gobernador Núñez Meleán que recibió su carta y que por ella queda enterado de las acciones contra los holandeses invasores de la isla La Tortuga y le agradece “el buen celo en el cumplimie
Doscientos años después de emitida aquella Real Cédula, ya siendo Venezuela una República independiente, el 15 de abril de 1854, la isla La Tortuga vuelve a vivir un episodio que puso a prueba nuestra soberanía nacional. 

Sucedió que un grupo de empresarios norteamericanos, pretendiendo ampararse en una ley de su país, decidió invadir la isla de La Tortuga. Pero, curiosamente, no buscaban oro, perlas ni tierras para cultivar; su objetivo era el guano, es decir, el excremento acumulado de miles de aves marinas.
Resulta que en el siglo XIX, este material era considerado el fertilizante más potente y valioso del mundo, se le llamaba el “oro blanco”.

Los invasores llegaron a instalar muelles, viviendas y trabajadores en la isla, alegando que era territorio de nadie. El presidente José Gregorio Monagas tuvo que reaccionar con firmeza, enviando una nota de protesta enérgica a Washington y movilizando barcos de guerra para desalojar a los invasores.

Este suceso, conocido en los anales diplomáticos como “el conflicto del guano” o “la batalla del abono”, nos recuerda que Venezuela ha tenido que defender su territorio, incluso para evitar el saqueo de recursos que hoy nos parecerían insignificantes, pero que en su momento movían la economía global.

Tras hacer este recuento, podemos concluir que en lo único que se parecen La Tortuga de Haití y la de Venezuela es en la devastadora presencia de los piratas. Solo que la pirateria de hoy es peor que la de antaño, pero igual debe ser erradicada.
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VÍA Equipo de Redacción Notitarde
FUENTE Editoría de Notitarde