Desde esta trinchera, me veo en la necesidad de hacer un breve análisis de algunos hechos que marcan la pauta del acontecer político nacional y mundial
Opinión.- Hacer política en la Venezuela de hoy implica asumir una doble responsabilidad: ser custodios de la memoria histórica de las luchas que nos trajeron hasta aquí y ser constructores de la estabilidad de nuestro pueblo. Desde esta trinchera, me veo en la necesidad de hacer un breve análisis de algunos hechos que marcan la pauta del acontecer político nacional y mundial.
Este 7 de octubre se cumplieron 14 años de aquella mítica victoria perfecta del Comandante Hugo Chávez en 2012, una jornada bajo la lluvia de Caracas donde el líder supremo selló el compromiso indestructible del pueblo con el proyecto bolivariano.
A 14 años de aquella gesta, las calles de la capital volvieron a llenarse de juventud, clase obrera y comuneros en movilización permanente. Por ello, quienes pronostican el fin del chavismo se estrellan una y otra vez contra la llama de ese 7 de octubre, que sigue viva, en resistencia y renovada. La movilización de esta semana, aun bajo un torrencial aguacero, es la contundencia del proyecto de soberanía nacional que no tiene marcha atrás.
La paz alimentaria
También debo hacer referencia al reciente anuncio de la Asociación Nacional de Supermercados y Autoservicios (ANSA), donde se confirma la garantía total de abastecimiento de rubros clave para la temporada navideña, lo cual constituye una victoria contundente de la paz social.
Desde acá, ver los anaqueles abarrotados con producción nacional y precios estables para la época decembrina es una derrota al desabastecimiento inducido con el que enemigos de esta Patria pretendieron doblegar al pueblo.
En este sentido, también es necesario decir que las proyecciones de crecimiento del sector de supermercados son superiores al 10% en unidades vendidas, lo que demuestra que la articulación entre el Estado venezolano y el sector privado productivo ha dado frutos irreversibles. La harina, el arroz, las hortalizas y los rubros tradicionales están asegurados en la mesa de la familia venezolana. La economía real sigue triunfando sobre el sabotaje financiero.
La vigencia del Acuerdo
En materia de soberanía e integridad territorial, nuestra postura ratifica una vez más la plena vigencia del Acuerdo de Ginebra de 1966 y rechaza con firmeza histórica las pretensiones de validar la trampa del Laudo Arbitral de París de 1899. Por eso, estoy totalmente de acuerdo en la postura de la República que no se dejará acorralar por las maniobras de ninguna empresa, ni por gobiernos vecinos sumisos a los intereses foráneos.
El llamado es a seguir defendiendo la diplomacia bolivariana que mantiene su firmeza en los foros internacionales, porque la resolución de la controversia solo será posible mediante el diálogo directo entre las partes, tal como lo establece el derecho internacional originario.
Pedro Sánchez y el desafío de Lula
Al mirar más allá de nuestras fronteras, hay un agotamiento de las fórmulas de la socialdemocracia liberal en Occidente.
En España, el adelanto electoral anunciado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, fijando los comicios generales para el 29 de noviembre, evidencia la frágil estabilidad de una coalición acorralada por la presión de la extrema derecha y la pérdida de tracción política. Europa paga el precio de haberse subordinado ciegamente a los intereses bélicos de la OTAN, descuidando las necesidades sociales de sus propios pueblos.
Por su parte, en Nuestra América, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil enfrenta el desafío político de reorientar el rumbo y revertir el reciente revés electoral, un hecho que debe llevarnos como revolucionarios a reflexionar pues la única garantía de permanencia de los gobiernos progresistas y de izquierda radica en profundizar la organización de las bases populares ¡Que eso no se nos olvide!
Palestina en el corazón
No puedo cerrar esta columna sin alzar, una vez más, la voz contra el crimen más perverso del siglo XXI: la masacre continuada del pueblo palestino a manos de la maquinaria militar sionista del Estado de Israel en la Franja de Gaza y en la Cisjordania ocupada.
Y ante esto, en pleno siglo XXI, me resulta repulsivo observar la doble moral de los organismos internacionales y de las potencias europeas y estadounidenses, que mientras pretenden dictar cátedra de "derechos humanos" a Venezuela, financian y justifican el bombardeo sistemático a hospitales, escuelas y refugiados palestinos. La causa palestina debe ser la misma de la humanidad antiimperialista. Desde acá reafirmamos nuestro repudio absoluto al régimen infanticida de Tel Aviv y exigimos el cese inmediato del genocidio.
Mientras Occidente se debate entre la crisis institucional y la barbarie bélica, nuestra patria avanza y debe seguir en paz, defiendo su territorio sagrado y mantenido viva la llama victoriosa del Comandante Chávez. Nos corresponde entonces estar en la vanguardia de este tiempo.
Francisco Fonseca. Abogado y político.