Bernabé Gutiérrez: Diálogo sí, Constitución siempre y el pueblo primero
Opinión

Bernabé Gutiérrez: Diálogo sí, Constitución siempre y el pueblo primero

Pero hay algo que debemos cuidar por encima de todo: ningún diálogo puede estar por encima de la Constitución Nacional
17 de septiembre de 2026
Opinión.- En todos los países del mundo, dialogar es bueno. El diálogo es una herramienta democrática para buscar soluciones a los problemas que puedan surgir por distintas razones.

En Venezuela hemos tenido cerca de veinte mesas de diálogo, unas en nuestro territorio y otras en tierras extranjeras. Acción Democrática siempre las ha aplaudido con frenesí, deseándoles el mayor de los éxitos. Y también hemos lamentado, en el alma y en el corazón, cuando algunas de ellas se enferman, entran en terapia intensiva y terminan quedándose sin respiración.

En esta oportunidad, al conocerse el establecimiento del diálogo entre el Gobierno Nacional de la Dra. Delcy Rodríguez y un sector de la oposición, lo recibimos con beneplácito desde el primer momento.

¿Por qué? Porque se está realizando en suelo venezolano, donde está nuestra gente, donde están los problemas y donde está el pueblo que reclama soluciones: agua, electricidad, mejores salarios, jubilaciones y pensiones que deben ir aumentando progresivamente hasta alcanzar condiciones dignas.

También porque el restablecimiento de las relaciones entre Venezuela y Estados Unidos reclama una gran unidad nacional que permita generar confianza y seguridad para atraer inversiones. Esos recursos, bien administrados y destinados a las verdaderas necesidades nacionales, pueden contribuir a comenzar a resolver muchas de las calamidades que hoy padecemos.

Pero hay algo que debemos cuidar por encima de todo: ningún diálogo puede estar por encima de la Constitución Nacional.

El pueblo venezolano aprobó en referéndum, el domingo 15 de diciembre de 1999, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Allí están establecidas las instituciones, sus atribuciones y los caminos que debemos transitar.

La Asamblea Nacional, electa en las últimas elecciones, es una de esas instituciones y en ella están representados el Gobierno y diversos factores políticos e ideológicos del país.

Dialogar no es claudicar. Dialogar no significa borrar las diferencias. Dialogar es buscar caminos para que Venezuela encuentre soluciones dentro de la Constitución, dentro de la democracia y pensando siempre en el interés nacional.

A las dos tendencias que hoy dialogan y que recién reanudan su cometido, les deseo nuevamente el mayor de los éxitos.

Pero que nunca olviden una verdad que debe estar por encima de cualquier diferencia política:

Primero que nada están los intereses sagrados de nuestra gente, de nuestro pueblo, de los más humildes y de los más necesitados.

Venezuela está por encima de todos.

“Por una Venezuela Libre y de los Venezolanos”
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VÍA Equipo de Redacción Notitarde
FUENTE Bernabé Gutiérrez