Julie de Romero: El secreto de lo pequeño
Opinión

Julie de Romero: El secreto de lo pequeño

Nunca olvides tus pequeños comienzos. Guarda una foto de tu primer carro; de tu pequeño negocio, donde eras tú el único empleado y dueño; tu taller de costura, o tu cocina donde hacías magia
16 de septiembre de 2026
Opinión.- Hoy quiero hablarte sobre el poder de lo pequeño, porque hay secretos ocultos en lo pequeño. Cuando termines de leer estas líneas, quedarás convencido que no es casualidad que estés emprendiendo, empezando un nuevo proyecto, desarrollando una idea, y que este artículo haya llegado a tus manos. Hoy entenderás que eso que ves pequeño tiene un destino muy grande en las manos de Dios.

Cuando Dios quiso enviar a su hijo a la tierra para salvar a la humanidad lo hizo a través de un niño, un bebé que portaba toda la gloria eterna. Nació en un pesebre, un lugar muy sencillo, rudimentario, recibido por animales. ¿Quién podría imaginar que ese bebé era el salvador de la humanidad?; cuando pensó libertar al pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto, salvó a un bebé de 3 meses de la muerte segura, colocándolo en el río Nilo en una canastilla. Ese bebé fue Moisés, que después enfrentó a un imperio y logró la liberación de su nación; cuando el gigante Goliat atemorizaba, se burlaba e intimidaba al pueblo de Dios, fue un pequeño jovencito quién lo enfrentó con una honda y una piedra del río, matando a un hombre experto en guerra. Y no solo esto, la palabra de Dios resalta que una de las cosas más sabias de la tierra son las hormigas, muy pequeñitas, trabajadoras, disciplinadas, que actúan a tiempo, en el poder de uno, de las cuales debemos aprender.
 
Lo que parece pequeño en realidad no lo es, una semilla es pequeña en tamaño, pero tiene los códigos de un gran árbol; por eso, muchos se confunden, la tiran en cualquier lugar y allí crece haciéndose un gran árbol donde muchos son beneficiados con sombra y alimento. ¿Qué ves? ¿La semilla o el árbol? La gente visionaria ve el bosque, los campos listos, el fruto maduro, la cosecha; por eso cuida, protege y resguarda la semilla. Esta semilla puede ser tu hijo, esa idea única y especial que Dios te ha dado, tu talento que está en proceso de aprendizaje, tu matrimonio que está a la espera de las promesas que se hicieron. Para quien tiene la visión correcta, cualquier cosa puede ser una semilla, sino será un desperdicio, una pérdida de tiempo, algo descartable. 

Hay semillas que murieron porque no la reconocieron, las desvaloraron y no pudieron liberar su potencial de bendición.
En lo pequeño, hay secretos. La biblia dice que lo pequeño te enseña fidelidad. Si eres capaz de trabajar en lo que es pequeño hoy, tendrás derecho a recibir la recompensa. La fidelidad se prueba en esto, que se cuida y trabaja en algo o alguien que aún no está dando ganancias o beneficios inmediatos. Permanecer requiere fe, certeza, creer en aquello donde se está invirtiendo tiempo y dinero, bien sea un deporte, un arte, un oficio, tu educación y preparación académica, todo requiere fidelidad, permanencia, constancia. No te sabotees, no oigas a los murmuradores que roban tu semilla, mantente fiel en aquello que has visto. El mundo ha sido marcado por gente que fue fiel a sí mismo, creyó en algo pequeño, lo trabajó hasta hacerse muy grande.

Lo pequeño forma el carácter y la responsabilidad. Trabajar no por ganancias exorbitantes te prepara para administrar sumas mayores, sin que tu corazón sea controlado por la avaricia. El carácter es la base de la grandeza. La humildad, la gratitud, la generosidad, la buena administración, la organización, el trabajo en equipo, son cualidades de un carácter trabajado desde lo pequeño. El proceso es necesario, quizás hoy no lo valores mucho, pero un día cuando hayas avanzado y veas tu negocio florecer, tu familia y tus hijos en bendición, digas valió la pena. El proceso de la uva produce un buen vino, su aroma, su cuerpo, su sabor, nunca es comparable a una bebida instantánea.

Nunca olvides tus pequeños comienzos. Guarda una foto de tu primer carro; de tu pequeño negocio, donde eras tú el único empleado y dueño; tu taller de costura, o tu cocina donde hacías magia. Fija en tu memoria ese momento, porque un día agradecerás por esos momentos de mucho esfuerzo, fe, paciencia, perseverancia. Le enseñarás a otros cuánta sabiduría hay en las cosas pequeñas, te sentirás orgulloso que fuiste de los que tuvieron la visión correcta de la semilla.
 
Si estas en etapa semilla, tienes todo el potencial en tus manos. Recuerda: Dios es experto haciendo crecer tu semilla, esos sueños que el depositó en ti. Te espera una gran cosecha.

Apóstol Julie de Romero
@juliederomero
@ccn.valencia
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VÍA Equipo de Redacción Notitarde
FUENTE Julie de Romero