El primero que podemos recordar es al Padre de la Patria, el general José Antonio Páez, a quien le llamaron “El Centauro del Llano”
Opinión.- La chispa popular le ha dado a lo largo de nuestra historia una serie de apodos a los personajes públicos, unas veces para ensalzarlos y otras veces para burlarse de ellos.
El primero que podemos recordar es al Padre de la Patria, el general José Antonio Páez, a quien le llamaron “El Centauro del Llano” por alusión al animal mitológico que era mezcla de caballo y hombre. A Páez también lo llegaron a llamar “El León de Payara”, a raíz de su victoria el 26 de abril de 1837, cerca del poblado de San Juan de Payara, en el estado Apure, en contra del coronel Francisco Farfán, quien se había alzado en Guayana a comienzos de ese año, en contra del gobierno venezolano. Farfán pretendía que Venezuela perdiera su independencia y volviera a ser un departamento de Colombia. Pero también sus adversarios le endilgaron el sobrenombre de “El Rey de los Araguatos”, once años después, en 1848. Esta vez Páez no defendía al gobierno, sino que era de los revolucionarios y se rebelaba contra José Tadeo Monagas. Esta vez, el ya viejo general fue derrotado. Este fracaso marcó el inicio de su ocaso.
Otro prócer de la independencia con remoquete animal fue Francisco Carvajal, “El Tigre encaramado”, de quien se cuenta que era tan fiero que luchaba con dos lanzas, una en cada mano, y llevaba las riendas del caballo con los dientes. Luchó en la primera de Carabobo.
Es de notar que a José Tomás Boves nunca lo llamaron “El Urogallo”. Eso es un invento del novelista Francisco Herrera Luque.
Varios batallones (de ambos bandos) tuvieron el nombre del animal mitológico de “Dragones”.
A mediados del siglo XIX a un caudillo autonomista zuliano, Venancio Pulgar, que una vez tomó el Castillo de Puerto Cabello, lo llamaron “El León del Zulia”. Más adelante, al Gral. Joaquín Crespo lo llegaron a llamar “El Tigre de Santa Inés”.
También en el siglo XIX debemos mencionar a Rafael Montilla “El Indio Montilla” o mejor “El Tigre de Guaitó”. Era un caudillo trujillano liberal, empecinado enemigo de Cipriano Castro, quien, sin lograrlo, siempre quiso atraérselo a los suyos. En 1899, en la batalla de Tocuyito, lideró una soberbia carga de machete contra los restauradores.
De principios del siglo XX tenemos al dictador Cipriano Castro, que era llamado y caricaturizado despectivamente por la prensa extranjera como “El Mono”. A su sucesor y compadre Juan Vicente Gómez se le conoció como “El Bagre” por sus bigototes. Siguiendo en la onda de militares, en 1950 hubo un escándalo en la prensa porque el Diario El Nacional se refirió a los tres miembros de la Junta Militar de Gobierno (Pérez Jiménez, Llovera Páez y Delgado Chalbaud) como “Los Tres Cochinitos”. En efecto, al publicarse una nota sobre el inicio de los trabajos del Estadio Olímpico de la Ciudad Universitaria de Caracas, la nota de El Nacional decía: “Presentes estaban los tres cochinitos de la Junta”. Esta travesura originó el cierre del periódico por varios días. La alusión a la Junta como “los tres cochinitos” no fue una invención de El Nacional, sino que era una forma picaresca del pueblo de llamarla.
Por esos años se hizo famoso el remoquete que le pusieron al director de la Seguridad Nacional, Pedro Estrada, a quien los enemigos del gobierno llamaban “El Chacal de Güiria”, mientras que los amigos del gobierno lo llamaban “Peter” por sus refinados modales. Siguiendo en la tónica policial, en los años 70, al más famoso de los directores de la Policía Técnica Judicial, Manuel Molina Gásperi, se le conocía entre los suyos como “El Gato”. Otro directivo policial de esos tiempos, que tuvo una carrera limpia y brillante, fue “El Conejo”, José Ramón Lazo Ricardi, que dicen era muy orejón.
A finales del siglo pasado, los copeyanos inventaron llamar a Eduardo Fernández “El Tigre”, pero no pasó de ser un gatico de peluche mojado. En Carabobo, tuvimos un gobernador “El Gallo” y su hijo “El Pollo”. En este siglo tuvimos un político al que todo el mundo llamaba “El Burro”, pero ahora se encuentra viviendo fuera del país. También a un grupo de políticos han dado por llamarlos “Los Alacranes”, debe ser por considerarlos ponzoñosos.
@luishmedinac