La naturaleza nos está mandando un mensaje. Y esta vez, más que nunca, tenemos que escucharlo. Cuídense, cuiden a los suyos y, por favor, no subestimen el calor.
Opinión.- El fenómeno climatológico denominado por los científicos como el Súper Niño es, sin duda alguna, una alarma que nos ha encendido el planeta. Venimos desde hace bastante rato hablando de la necesidad de ayudar a la tierra con acciones ecológicas como debería ser la legislación en esta materia, sin ser escuchados adecuadamente.
Este fenómeno ya viene dejando sus huellas, y todos lo estamos sintiendo. Un sol cada vez más inclemente, noches sofocantes, en especial cuando hay cortes de luz imprevistos que no nos dejan dormir y olas de calor.
Para entenderlo hay que saber que “El Niño” no es un invento moderno. Los pescadores peruanos del Puerto de Paita, en el norte del Perú, ya lo conocían hace siglos, porque notaban que cada cierto tiempo, cerca de Navidad, el mar se calentaba y los peces desaparecían. Por eso le pusieron “El Niño”, en referencia al Niño Jesús.
Los modelos climáticos del Centro de Predicción Climática de la NOAA y del Instituto Internacional de Investigación para el Clima y la Sociedad, vienen registrando un calentamiento anómalo en el Pacífico ecuatorial, con temperaturas que ya superan los +1,5 °C por encima de lo normal en la región. Y eso es una señal de alerta muy seria, peligrosa y que requiere toda la atención posible. ¡Nos estaremos asando a fuego lento!
Cuando el océano se calienta de esta manera, se desata una reacción en cadena climática que alteran los vientos, cambian las corrientes marinas y, lo más importante para nosotros, se disparan las temperaturas en tierra firme. Ya ha advertido que este fenómeno traerá patrones climáticos más extremos y un incremento significativo de las temperaturas globales. Y la pregunta natural ¿Nos estamos preparando para eso? Creo poder advertir que no.
Científicos de todo el mundo han señalado que es probable que hasta 2027 registremos temperaturas muy elevadas a escala mundial. No es alarmismo ni fanatismo climático; es la lectura científica de los datos.
En Argentina, por ejemplo, ya se hacen sentir los efectos. Las redes sociales y los medios locales reportan que el Súper Niño está modificando los patrones de lluvias y llevando calor extremo a regiones que no están acostumbradas.
Ahora bien, abordemos este tema desde lo local. ¿Qué complicaciones trae a nuestra salud y qué podemos hacer para mitigarlo?
Las altas temperaturas prolongadas no son un chiste, hay que prestarle profunda atención. Como médico se que el calor extremo golpea directo al cuerpo humano, por lo tanto debemos evitar el “Golpe de calor” que ocurre cuando el cuerpo no logra regular su temperatura y esta se dispara por encima de los 40 °C. Esto puede causar daño neurológico e incluso la muerte si no se atiende a tiempo. Puede iniciarse con deshidratación severa, ya que con el calor perdemos agua y sales minerales más rápido de lo que las reponemos, afectando al corazón, los riñones y el sistema nervioso, disparando la glicemia y la tensión arterial.
También podemos sentir agotamiento por calor, mareos, debilidad, náuseas y sudoración excesiva. Es la antesala del golpe de calor. El calor extremo suele ir acompañado de mayor concentración de contaminantes en el aire, lo que afecta a personas con asma o enfermedades pulmonares.
Los niños pequeños, los adultos mayores y quienes trabajan al aire libre son los más vulnerables, hay que protegerlos.
Entonces ¿Cuáles medidas tomar para evitar morir sofocados?
Debemos hidratarnos constantemente. No espere a tener sed. Tome agua cada 20 o 30 minutos, aunque no tenga ganas; esto, además, es para nuestra tensión y nuestros riñones. Evite gaseosas azucaradas y bebidas alcohólicas que deshidratan más.
Evite el sol directo; si tiene que salir use sombrero, ropa clara y liviana, y protector solar. No es prudente el sol entre las 10 a. m. a las 4 p. m.
Ventile los ambientes. Abra las ventanas en las horas más frescas (madrugada y noche). Si tiene ventilador o aire acondicionado, úselo con moderación. Importante: no deje a nadie dentro del auto estacionado. En minutos, la temperatura interior puede subir a niveles mortales, esto aplica en especial tanto para niños, adultos mayores como para mascotas.
Coma frutas, verduras y comidas frescas. Evite las comidas pesadas y calientes, especialmente en horas picos de calor. Esté atento a las señales de alerta. Si usted o alguien cercano presenta piel roja y caliente, pulso acelerado, confusión, mareos o pérdida de conocimiento, busque ayuda médica de inmediato, no espere. Mientras llega la asistencia, coloque a la persona en un lugar fresco, afloje su ropa y aplique paños húmedos fríos.
La última reflexión, les digo como médico, el planeta siempre ha tenido ciclos. Hubo glaciaciones, períodos cálidos y erupciones volcánicas que enfriaron la atmósfera. Pero lo que estamos viendo hoy no es solo un ciclo natural. El calentamiento global está potenciando fenómenos como el Súper Niño, haciéndolos más intensos y frecuentes.
La naturaleza nos está mandando un mensaje. Y esta vez, más que nunca, tenemos que escucharlo. Cuídense, cuiden a los suyos y, por favor, no subestimen el calor. No es “solo verano”. Es nuestro planeta diciéndonos que algo está cambiando para siempre ¡Que el calor nos agarre preparados!
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