Por ello, en este contexto de dinamismo institucional, quiero detenerme en lo que el Ministerio del Poder Popular para la Alimentación, refleja como un impacto positivo tras el relanzamiento y la inauguración de centros de distribución en el país.
Y es que, durante este último año de gestión, se ha rescatado la capacidad instalada que estaba detenida. Se alcanzaron los 200 establecimientos rehabilitados a nivel nacional —compuestos por 90 tiendas Mercal y 110 de PDVAL—, lo que representa un 48,08% de avance hacia nuestra meta de 416 establecimientos.
Este esfuerzo no se queda en los números macro, se traduce en presencia concreta como los que quedaron instalados recientemente: el Súper Abasto "Aquiles Nazoa" en Caracas, el Abasto Mercal en Naiguatá (La Guaira), el PDVAL de Barrio La Cruz en Monagas o el Mercal en el Municipio Libertador de Carabobo que atenderá a unas 4 mil personas de forma mensual. Todo esto nos permite movilizar 12.631 toneladas métricas semanales, beneficiando a 1.533.373 familias organizadas en 1.537 circuitos comunales.
Todas esas estadísticas no tuvieran sentido si no estuvieran respaldadas por la producción nacional que impacta directamente en la mesa de las familias, como bien lo decía la presidenta Delcy Rodríguez: -La relevante es el acceso a productos con descuentos importantes de un 30, 40, 70 %- por debajo de la red privada. Esto se traduce también en más variedad y mejores precios. Directo desde el productor al consumidor, permitiendo el desarrollo de nuestra agroindustria. En fin, se trata de un todo, que incluye la apuesta por políticas públicas acertadas y direccionadas hacia la producción y el abastecimiento nacional.
Cuando analizamos el comportamiento del mercado, los datos de disponibilidad y consumo son claros: si comparamos julio de 2025 con julio de 2026, registramos un incremento del 14,6% en alimentos estratégicos, pasando de 452.589 a 518.681 toneladas métricas.
En el rubro de proteínas, logramos un crecimiento global del 22,22%, destacando aumentos importantes en carne de res (+45,4%), pollo (+33,3%) y leche (+22,8%). Al evaluar el acumulado de enero a julio (2025 frente a 2026), el crecimiento se ubica en el 9,6%, alcanzando las 3.328.144 toneladas métricas.
Además, al revisar el segundo corte de enero a julio de 2026, vemos que la tendencia se mantiene con un alza del 11,80% en proteínas y un 4,78% en cereales. Esto demuestra que la red trabaja con un abastecimiento enfocado en la producción nacional.
Por ello, el nuevo esquema de distribución pública se articula directamente con el Poder Popular y la capacidad logística para seguir expandiéndose. Si tomamos como ejemplo el Súper Abasto "Aquiles Nazoa" en la parroquia San Juan de Caracas, y recientemente inaugurado por la Presidenta Rodríguez, debemos referirnos a que este es un espacio de más de 1.400 metros cuadrados con una capacidad total de almacenamiento de 86,35 toneladas métricas (entre frío y seco), que atiende de forma directa a un circuito comunal conformado por 8 consejos comunales y más de 3.300 familias con abastecimiento 100% nacional. Sabemos que la meta final es llegar a 416 establecimientos, articulados con 3.197 circuitos comunales para atender mensualmente a más de 3.189.416 familias y de esta manera, alcanzar una capacidad de almacenamiento de 26.273 toneladas métricas semanales.
Un factor clave seguirá siendo la erradicación de esas sanciones internacionales contra Venezuela, para que se pueda seguir abriendo el camino que nos lleve a mejorar significativamente la importación de materia prima destinada a la agroindustria, asegurar repuestos para nuestra flota de transporte y optimizar la cadena logística. Así podríamos dinamizar, aún más, los centros de acopio y garantizar que la red pública funcione con mayor fluidez y más variedad.
Diálogo y bienestar
Paralelamente, a todo lo que hemos venido haciendo en materia alimentaria, vale la pena destacar también la agenda política, la cual avanza en el proceso de diálogo nacional impulsado por el Gobierno Bolivariano, consolidando la institucionalidad democrática, el respeto a la autodeterminación y el cese de las agresiones. Este avance interno se acompasa con la apertura diplomática y la normalización de relaciones con naciones de la región, así como los acuerdos judiciales que, a decir de la propia Presidenta, tienen la finalidad de impulsar un proceso transformador en el país, lo cual contribuye a consolidar la democracia y a promover el bienestar del pueblo venezolano.
Oro venezolano
Aunado a ello, también se emprende un camino para recuperar el oro retenido en el Banco de Inglaterra, valorado en cerca de 4 mil millones de dólares, un capital que se destinaría a la reconstrucción tras los sismos del 24 de junio.
Asimismo, la respuesta del Estado ante los estragos del terremoto en Venezuela ha demostrado la solidez y el compromiso humanitario de las instituciones en colaboración con las Naciones Unidas, extendiendo su solidaridad al hermano pueblo de Colombia, registrado el pasado 10 de agosto, con epicentro en San José del Palmar, Chocó y una profundidad de 103 kilómetros, de acuerdo con el Servicio Geológico Colombiano (SGC), siendo las ciudades más golpeadas por la emergencia Cali, Pereira, Quibdó, Manizales y Armenia.
Finalmente, en el plano internacional, las tensiones en el Golfo Pérsico muestran un escenario complejo que exige una lectura constante y una postura firme en defensa del derecho internacional, el equilibrio energético, la autodeterminación de las naciones y la paz mundial. Desde aquí seguiremos abogando por esos principios que consideramos fundamentales para la vida.
Asimismo, desde este espacio comprendemos que cada uno de estos frentes —la producción alimentaria, el diálogo soberano, la superación de emergencias y la atención a la coyuntura internacional— forma parte de una misma estrategia: consolidar un Estado protector, soberano y en plena marcha hacia su desarrollo definitivo. En esto seguimos comprometidos.
Francisco Fonseca. Abogado y político.