El consejo siempre será educarte. Si deseas una ventana de apoyo, puedes escribirme al siguiente correo: Lyanez@silverypunto.com
Opinión.- Aquí estoy, como cada martes, hasta que Dios lo permita.
Es muy fácil pensar en el futuro según nuestros deseos; sin embargo, pocas veces el cerebro nos ayuda a realizar el ejercicio completo de visión a futuro. Es decir, pensar en nosotros mismos con más edad y con necesidades inaplazables, como la cuota del seguro médico, la compra de medicamentos o simplemente comer mejor. La edad ha dejado de ser un factor limitante para mejorar nuestros ingresos, y aunque el mercado laboral aún tiene sesgos por la edad, nadie discute que llevar una vida económicamente compensada por tus conocimientos se logra, en la mayoría de los casos, a través del emprendimiento.
Siempre he escuchado que se emprende por necesidad o por oportunidad. En cualquiera de los casos, cuando tienes más de 50 años, sientes la obligación contigo mismo de resolver el reto de sostenerte económicamente. Ahora, agrégale la buena noticia de que vas a vivir más años, lo que significa que necesitarás más dinero.
Hablemos primero de capital, y no me refiero únicamente al recurso económico en forma de dinero que permite, a través de la inversión, obtener ganancias. Me refiero al capital relacional que has acumulado a lo largo de los años. Este te otorga una ventaja frente a cualquier joven que quiera emprender. Ellos, además de necesitar dinero, carecen de experiencia. Mientras que tú, por tus conocimientos, podrías atraer a quienes estén dispuestos a invertir. Un verdadero inversionista sabe que la experiencia de una persona es como tiempo compactado, y el tiempo es dinero. Si comprendes el valor de tu experiencia, pasemos al siguiente tipo de capital.
Capital innovador: Aquí es donde ocurre la magia del saber. Con ideas y conocimientos aplicados, tienes el primer paso para evolucionar. Es en este punto donde la integración intergeneracional (con personas más jóvenes) se vuelve oportuna y funcional. Compartir nuestros conocimientos o asociarnos en proyectos con jóvenes puede hacernos verdaderamente poderosos.
Capital social: El modelo de participación accionaria es muy común. Todas las iniciativas de alto impacto impulsadas por emprendimientos requieren aportes para constituir empresas. El mundo entero necesita emprendimientos formales, ya que allí se concentra la mayor generación de empleos y calidad de vida.
En Venezuela, se observa una de las mayores tasas de emprendimiento en América Latina. Sin embargo, este emprendimiento se formaliza poco. Según la Cámara Venezolana de Comercio Electrónico, en 2025 se cerró con 3.500.000 emprendedores en redes sociales, generando transacciones promedio de 500$ mensuales, lo que en conjunto movió una economía de 21 millones de dólares. El gran reto es cuánto pueden durar; esperemos que mucho y que además crezcan. Para ello, todos debemos apuntar a la formalización y al relacionamiento sostenido que permita a más personas mayores de 50 años generar los ingresos necesarios para una vida plena.
El consejo siempre será educarte. Si deseas una ventana de apoyo, puedes escribirme al siguiente correo: Lyanez@silverypunto.com.