Ahí el Ágora: El Espíritu Santo es una persona
Opinión

Ahí el Ágora: El Espíritu Santo es una persona

El Espíritu Santo está para guiarnos, para ser nuestro mejor amigo. Es quien nos avisa de las posibles veredas extrañas que pudiéramos estar pisando o transitando
18 de agosto de 2026
Opinión.- La poderosa intervención del Espíritu Santo se manifiesta con la misma autoridad y atributos de Dios en las operaciones, guiando a los creyentes. Los deseos del Padre Celestial, que son buenos todos, son los mismos deseos del Parákletos, nada hay separado, ni actuaciones independientes.

La gloria eterna, que posee la naturaleza original de Dios, también en el Espíritu Santo se manifiesta en concordancia con el cielo. La mente de Altísimo, es la misma mente de Jesucristo y claro está del Espíritu Santo, los tres se amalgaman.
 
“ Y dijo Pedro: Ananías, por qué ha llenado Satanás tu corazón para mentirle al Espíritu Santo? Muchos que conocen a Dios y que profesan la fe cristiana en el mundo entero, es muy probable que mientan a la persona divina que fue dejada —a solicitud de nuestro Señor— acá en la tierra para ayudarnos? Juan. 14:16
 
Sobre y dentro del Apóstol Pedro estaba y moraba el Espíritu de Dios con todo lo que significaba esa verdad. Dones y autoridad del cielo, Pedro tuvo discernimiento de espíritus como parte frontal para formular un juicio por una mala acción pero, además, en el Apóstol también había palabra de conocimiento; es decir, una operación representada y accionada con dos dones.
 
La pregunta es: ¿Quién opera con poder y soberanía en el creyente, acaso es una energía o fuerza impersonal, o es la persona del Espíritu Santo? Es muy irrespetuoso y una clara ignorancia decir que el Espíritu Santo es una energía, créanme amigos lectores y creyentes, hay quienes lo afirman, y hay quienes lo aceptan.

Si el Espíritu Santo no fue quien actuó como la tercera persona —quien además tiene la misma mente y divinidad de Dios y no fue quien dio el discernimiento y el conocimiento a Pedro—, ¿podemos pensar que haya sido una energía o fuerza impersonal que no tiene amor, que no proviene de los atributos de Dios, que no se contrista precisamente por ser una fuerza fría y sin vida? Claro que no puede ser. Solo la persona del Espíritu Santo es quien opera con vida y con amor. Obsérvese bien: se dice “la persona del Espíritu Santo” y se usa el pronombre quien, lo que nos indica que es real, que se duele y que se entristece como tú y como yo; es alguien que está ahí y camina con nosotros.

El Espíritu Santo está para guiarnos, para ser nuestro mejor amigo. Es quien nos avisa de las posibles veredas extrañas que pudiéramos estar pisando o transitando, es quien nos da el toque o el timbrazo en el corazón para decirnos cuando las cosas están bien o no. Cuando ocurre una palpitacion (“sustico”) fuera de lo común en el espíritu y en nuestros corazones que nos hace pensar; entonces detente, porque eso quiere decir que la tercera persona de la Trinidad perfecta está dando aviso de algo.
 
Elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracias y paz sean multiplicadas.

Importante para destacar:
a. Nos habla de una presciencia, en el original es el previo conocimiento que tiene Dios de los acontecimientos y, por eso, Él nos provee la ayuda, El Salvador.
 
b. A nosotros nos elige Dios es para ser santificados por el Espíritu Santo, siendo esta la manera únicamente eficaz para poder cumplir los preceptos de Dios y poder seguir a Cristo.

c. Ser rociados por la sangre de Cristo. El Espíritu Santo es quien nos santifica, desde lo que ya hizo Jesús en la cruz del calvario. Siendo este sacrificio (el de Jesús), lo más grande en cuanto a la salvación y lo más grande en cuanto a la santificación.
 
Sí se puede amigo lector (a). Es por aquí la plaza pública comunicacional.

Otrosí o nota: Pidamos a Dios que su Santo Espíritu, siendo una persona, nos guíe, nos ayude y nos cuide en todo tiempo. Tratemos con respeto a la persona del Espíritu Santo: Él no es energía; Él es alguien que siente y actúa siempre en santidad y poder. Hechos 5:2 y 1 Pedro 1:2 nos enseñan mucho. Recordemos que somos bautizados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo (Mateo 28:19). No puede haber separación: actúan juntos, y la fórmula con sus códigos del reino celestial es inquebrantable.
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VÍA Equipo de Redacción Notitarde
FUENTE Lister Monteverde