Ahí el Ágora: Dios es quien nos rejuvenece
Opinión

Ahí el Ágora: Dios es quien nos rejuvenece

Aunque el águila no es que siempre sea joven, su brillo se nota sobre sus alas y plumas por la renovación que se hace. Nosotros, si queremos que nuestros rostros y almas brillen en Cristo
11 de agosto de 2026
Opinión.- Dios es quien nos permite mantener lozano el espíritu dentro de nuestro ser. Muchas son las fuerzas humanas que empleamos para lograr volver a la estación inicial de donde arrancamos la travesía o la batalla, pero el agotamiento muchas veces nos gana ventajas, por eso, porque son nuestros esfuerzos carnales.

El cansancio por todo aquello que nos preocupa, el cansancio natural que la biología humana aflora cuando es el momento es algo que no podrías evitar, ni hacerle trampa, porque es parte de nuestras vidas. Serán muchas las veces que nuestras fuerzas requerirán de grandes dosis de renovación.
Es necesario pararnos en la estación en donde debamos renovar y equipar el tanque de la vida. No es sano ni es de Dios seguir el camino sin el lubricante del EMPEZAR de nuevo que Él nos ofrece, te recomiendo que no lo hagas, es mejor volver a equipar, vaciar y llenar con nuevos bríos nuestro caminar.
 
El salmista David en el capítulo 103:5 dice que hay alguien quien nos sacia de bien la boca, de modo que nos rejuvenezca como las águilas. Se presenta una comparación acá, en donde el águila es un punto importante de esta analogía.

El águila renueva, en un ciclo muy normal de ella, todo el plumaje de forma ordenada y en un período original dentro de su naturaleza, simplemente para mantener la altura a la que está acostumbrada a volar. Ella necesita pasar por ese proceso de renovación y cambio de plumas.

De manera que, a pesar de los golpes que nos agotan las fuerzas y que nos hacen sentir viejos, pues, Dios nos renueva en Él. Cuando Cristo llega a nuestras vidas, toda esa vestimenta vieja se hace a un lado y somos revestidos de un ropaje nuevo que, a su vez, provee de un nuevo ánimo y de un gran deseo de seguir avanzando ( sin importar la edad, somos rejuvenecidos ), y esto solo lo produce la persona de Jesús.
 
Poner la mirada en Dios, es remontarnos, es entender que las fuerzas vienen desde las alturas y no de aquí abajo, en donde hay desaciertos y cansancio. Cuando apenas sientas algún tipo de escasez de fuerzas, mira al cielo y remóntate.
 
Dios a nosotros nos sacia de sus maravillas, de sus incontables beneficios que van desde el perdón de nuestros pecados, las distintas sanidades, en Cristo hay redención y, por supuesto, todo el amor del Dios viviente. Todo esto es inherente al corazón que tenemos. Dios siempre quiere darnos hasta que sobre y abunde.

En Isaías, también una poderosa promesa respecto a las nuevas fuerzas nos alcanza si creemos y la hacemos muy nuestra. “ Pero los que esperan a Jehová (al Señor, otra versión ) tendrán nuevas fuerzas; levantarán las alas como águilas, correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán (40:31).
En el hebreo original la palabra “esperar” es lo mismo que dijera “Cavá” y el significado es: Atar o ligar. Buscar a Dios en todo instante significaría que torcemos nuestras dolencias, agotamientos y nuestros apetitos desmedidos y carnales. Mientras buscamos su presencia, Él mismo, por medio de su Santo Espíritu, despertará y renovará nuestro plumaje espiritual con el poderoso propósito de hacer su voluntad.
 
Aunque el águila no es que siempre sea joven, su brillo se nota sobre sus alas y plumas por la renovación que se hace. Nosotros, si queremos que nuestros rostros y almas brillen en Cristo, debemos constantemente, y no de vez en cuando, buscar y esforzarnos por tener en nosotros la garantía de que nuestros vestidos estén siempre resplandecientes y con fuerzas nuevas. Solamente con buscar a Dios.

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Otrosí o nota : Quiero felicitar a todo el equipo directivo del diario Notitarde que arribó a su 50.° aniversario. Se dice fácil, pero hay que verle la cara a medio siglo de darnos la información en nuestras manos. Un periódico que se mantiene no solamente por los profesionales extraordinarios que ahí laboran, sino por la benevolencia de nuestro Dios, quien es el que finalmente lo permite. Por supuesto, felicito a una persona muy inteligente y esforzada, de buena pluma y de un aguerrido periodismo en Carabobo, para ti, Alecia Rodríguez, mis sinceros deseos. ¡Enhorabuena! Que sigas siendo ejemplo a toda una generación que te ve como a alguien de buen testimonio dentro de esa ancha autopista periodística y familiar. 

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VÍA Equipo de Redacción Notitarde
FUENTE Editoría de Notitarde