Conversar con Pío es sentir que el tiempo retrocede: el aroma a papel y engrudo, el tintineo metálico de un mundo que pedía menos pantallas y más movimiento. Es momento de abrir este ABCDiario con los latidos de una generación que sabía que la felicidad se encontraba al alcance de la mano.
He aquí mis letras para este glosario tan especial, como especial son los niños:
A de Antaño
Nuestra infancia no se medía en gigabytes, sino en el roce de las manos con el trompo o el viento que tiraba del papagayo. Recordar estos juegos no es solo un ejercicio de memoria, es reencontrarnos con la "hermosa primavera" de la que habla el maestro Pío Lara. Es recuperar el valor de la identidad que se construía en la calle, bajo el sol que curtía la piel y fortalecía la amistad.
F de Familia
Los juegos tradicionales eran, por excelencia, actos de congregación. No necesitaban de conexión a Internet, sino de la presencia del otro: los abuelos enseñando el truco de la perinola, los padres marcando la rayuela en el piso. Ese tiempo compartido se heredaban historias y una complicidad que, lamentablemente, hoy parece diluirse entre clics, megabytes y Reels.
J de Jugar
Jugar era una extensión de la creatividad: la muñeca de trapo, la zaranda, el gurrufio y, por supuesto, la infaltable metra pepona, esa reina de los círculos de tierra que decidía la jerarquía entre amigos. Hoy, frente al predominio de las consolas y el "play cinco", el juego de antes nos desafía: nos obliga a movernos, a saltar, a usar el cuerpo y el ingenio. El maestro Pío nos invita a no dejar que esa "bendición" del juego artesanal desaparezca.
N de Niños
Hay infancias que se ven interrumpidas por la fuerza brutal de la tierra; niños que conocieron el miedo antes que el consuelo. A aquellos pequeños que enfrentaron el terremoto y a quienes fueron rescatados de entre los escombros, les debemos un reconocimiento a su inmensa capacidad de resistir. Ver a un niño sobrevivir es presenciar el milagro de la vida. Para ellos, el juego ya no es solo entretenimiento; es el primer paso para reconstruir su mundo, un acto de valentía que nos recuerda que la luz siempre encuentra una grieta por donde volver a brillar.
P de Pise: El ritual sagrado de la tiza. Saltarlo en un solo pie era aprender a sostenernos ante el mundo. El "pise" nos enseñó que la vida se avanza paso a paso, con la mirada fija en el cielo, sin miedo a caer, porque siempre podíamos volver al inicio.
Un regalo del Cuentacuentos Mayor
Para cerrar esta edición de nuestro ABCDiario, nada mejor que las palabras de quien ha dedicado su vida a cultivar nuestra esencia. El maestro Don Pío Lara nos obsequia estos versos:
Juguemos con los juguetes tradicionales
I
Quisiera ver que los niños conocieran como era,
aquellos juguetes que antes
a la infancia entretuviera.
II
Me refiero a los juguetes
que el abuelo y la abuela,
disfrutaron cuando niños
¡una hermosa primavera!
III
Era el trompo, el papagayo,
las metras, la perinola,
y aquellas muñecas de trapo
con bautizos a la hora.
IV
Pero hoy nuestros niñitos
prefieren más un play cinco,
los juegos del celular
menos algo, que implique un brinco.
V
Seria bueno en este día
que los padres, los abuelos
enseñen lo interesante
que tenían aquellos juegos.
VI
Que además de identidad,
mucho se hacían en familia
son realmente divertidos
y tiempos que no se olvidan.
VII
Disfruten su Día del Niño
les deseo de corazón
y en nombre de los juguetes… tradicionales
reciban mi bendición. (Don Pío Lara).
Un eco de esperanza
Y mientras las voces de nuestros niños se alzan, no puedo evitar recordar aquellos versos de Perales que hoy cobran más fuerza que nunca: "Que canten los niños que viven en paz, y aquellos que sufren dolor; que canten por esos que no cantarán, por los que han perdido la voz". Que ese sea nuestro compromiso: proteger su derecho a jugar, a soñar y a cantar, garantizando que, sin importar las adversidades, su infancia siga siendo el refugio más puro de la humanidad.
!Que vivan los niños del mundo!