Desde hace ya varias semanas, inversionistas extranjeros, sobre todo de EE.UU., han enviado misiones y grupos de observación del panorama en Venezuela
Opinión.- En nuestra columna siempre nos hacemos eco del acontecer económico, damos alternativas a los problemas y exponemos diferentes puntos de vista sobre los acontecimientos que importan en la vida del país y, lo más importante, aportamos soluciones.
Actualmente, lo que se oye en el país sobre la economía es que “seguimos así”, en relación con que lo que se suponía que iba a ocurrir, pasado el cuarto o quinto mes del año, añadido a que “todo va muy lento”.
Expectativas que no se cumplen
También se escucha que las expectativas de todos los sectores y sobre todo del venezolano común no se están cumpliendo. Es más, esas expectativas ya se están trasladando para finales del año y principios del 2027.
En todo caso, en el área económica se nota un cierto optimismo en las cabezas de empresas o grupos económicos, optimismo, tanto en las empresas como en otros sectores.
Sin seguridad jurídica
Pero, hay inversionistas en el exterior que señalan que Venezuela todavía no ofrece la seguridad jurídica que se requiere para arriesgar los capitales que se necesitarían para tener negocios estables y prósperos en el país.
Desde hace ya varias semanas, inversionistas extranjeros, sobre todo de EE.UU., han enviado misiones y grupos de observación del panorama en Venezuela, firman acuerdos o intenciones, aunque han avanzado en su presencia, mantienen expectativas todavía.
Más cambios a las leyes
Recientemente, una delegación de miembros del Congreso de EE.UU. UU. anunció su llegada a Venezuela para iniciar conversaciones sobre una modificación mayor de la Ley de Hidrocarburos.
Es decir, que la reforma reciente que se hizo a esa norma en la Asamblea Nacional no es suficiente para garantizar la seguridad jurídica para el sector.
También vino una delegación con el secretario del Interior de EE.UU. UU., Doug Burgum, cuyos integrantes también manifestaron la misma preocupación acerca de la falta de seguridad y las necesarias modificaciones a la Ley Minera aprobada.
Por ello, también pidieron realizar otros cambios a la Ley Orgánica de Minas que también acaba de ser reformada por el Parlamento. Esto quiere decir que los inversionistas estadounidenses de ambos sectores, tanto del petrolero como del minero, sienten que Venezuela no les ofrece la suficiente seguridad para sus capitales, todavía.
Sí hay empresas trabajando
Esto no quiere decir que no existen importantes empresas petroleras en el país, con Chevron a la cabeza, que está produciendo más de 410.000 barriles de petróleo diarios, colocando a Venezuela como el segundo exportador de petróleo para los EE.UU., alcanzando una cifra récord para el país en las ventas de crudo hacia nuestro socio mayoritario y estratégico.
De hecho, la semana pasada, el propio encargado de negocios de la embajada de EE.UU. John Barrett, informó que Venezuela estaba exportando más de 1,2 millones de barriles de crudo hacia esa nación.
También las empresas Eni (Italia) y Repsol (España) han venido avanzando, así como otras de tecnología, y los ingresos en Venezuela, como lo ha dicho el presidente Trump, han estado aumentando.
Tenemos una relación con EE.UU. como socio mayoritario, a tal punto que los sectores empresariales acaban de proponer un posible Tratado de Libre Comercio entre ambas naciones, con la finalidad de que la relación vaya más allá del tema petrolero y abarque otros rubros, así como ocurre, por ejemplo, con el TLC entre México y EE.UU., con todas las ventajas que ello significaría.
Tenemos a EE.UU., que de alguna manera está ejerciendo una tutoría sobre Venezuela, en el proceso económico como en el político. Avance Sin embargo, avanzamos lentamente, poco a poco y con dificultades, y pareciera que, aunque llevamos medio año de actividad conjunta con EE.UU., no se ve una mejoría directa para la población.
Indudablemente, después del mes de junio, con un mayor control sobre la inflación que ya llegó a 6,4 % para mayo, lo cual es un éxito evidente y se pueden generar realidades diferentes y con mejores expectativas.
Pero, al final, el venezolano de a pie se queja porque no tiene un ingreso que le permita vivir con dignidad, entre muchas otras cosas. Las madres siguen clamando por la salida de sus hijos y todavía hay embajadas que mantienen una advertencia de no viajar a Venezuela, y señalan que no la van a quitar mientras existe un solo extranjero, de cualquier nacionalidad, detenido.
Esta lentitud en la que va Venezuela parecería ser el ritmo en el que vamos a seguir este año, tanto en lo económico como en lo político. Entonces, sería para finales de este año que sí se verían mejoras económicas y políticas, aunque en verdad la realidad es que estos meses han sido un continuo avance de mejoras y actualizaciones positivas del país.
Pero, por otro lado, las elecciones de medio tiempo amenazan al presidente Trump, con un posible revés en la Cámara de Representantes, y es posible que muchas de las políticas actuales que tiene EE.UU. para Venezuela se pueda demorar.
Por otro lado, el secretario de Estado, Marco Rubio, no termina de conseguir una solución de estabilidad política para el país y las elecciones y la reforma de las leyes que garantizan la inversión y la seguridad jurídica y personal para los ejecutivos.
Esta mezcla hace que se tenga una esperanza de que vengan cambios, pero también hay mucho escepticismo en la población venezolana que necesita certezas y mejoras verdaderas para su vida.
Hay muchas que debería tomar la presidenta encargada cuando las condiciones se lo permitan, para darle un ritmo de avance más dinámico a la economía y al país y un empuje al ánimo del venezolano.
El Autor es Analista Económico y Político, fue Ministro de Industria y Comercio, Presidente de CAVIDEA y Autor del “Informe Confidencial Foto País” para Venezuela y USA que circula”.
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