2026: Una visión de pesadilla
Opinión

2026: Una visión de pesadilla

13 de junio de 2026
Opinión.- En 1926 una escritora soñó cómo sería el mundo cien años después. Es decir, estamos en 2026 el año fijado por aquella premonición distópica que parece haber empezado a cumplirse. Nos referimos a “Metrópolis” novela escrita por Thea Von Harbou (Alemania 1888-1954) en la cual se basa la mítica película de Fritz Lang filmada en 1927. Metrópolis es una obra maestra, cumbre del expresionismo y referente obligado, tanto de la literatura como del cine de ciencia ficción. Sus motivos icónicos han sido imitados hasta la saciedad.

Thea Von Harbou fue una actriz, escritora y guionista de unas 40 películas. Entre ellas dos hitos de la literatura de ciencia ficción: La citada “Metrópolis” (1926) y “La mujer en la luna” (1929). Escribió guiones para tres grandes maestros del cine W. F. Murnau, Fritz Lang, y Carl Dreyer. Cuando trabajó junto a Frtiz Lang, que fue su esposo, practicó la modalidad de publicar sus novelas simultáneamente con el estreno de las películas cuyos guiones se basan en ellas. Fue una comprometida militante por los derechos de las mujeres. Lamentablemente ha sido echada al olvido por motivos políticos, pero merece ser reivindicada considerando el alto valor de su obra.
 
El argumento de su novela “Metrópolis” es conocido. Año 2026 en Metrópolis, la megaciudad del orden y los rascacielos futuristas, que es en realidad dos ciudades, la de la superficie, donde viven los privilegiados disfrutando una plácida existencia y la subterránea donde habitan los obreros que trabajan para los de arriba, despersonalizados, controlados y esclavizados por enormes máquinas. María, una joven obrera, predica la esperanza entre los trabajadores, y Freder, el hijo del amo de Metrópolis se enamora de ella, tras comprobar la injusticia social que su padre está cometiendo. Entonces, el amo ordena a un sabio la construcción de un androide a imagen de María, que deberá conducir a la perdición a las clases bajas. La revuelta sin control dirigida por el robot provoca una gran destrucción en la ciudad y la muerte y el sufrimiento de miles de personas. Finalmente, el robot al que los obreros habían confundido con María es quemado por la turba. La rebelión encabezada por María y Freder se enfrenta al amo de Metrópolis.
Un siglo después la humanidad estaría viviendo en una Metrópolis, una distorsionada evolución 6.0 del mundo dual, analógico y digital con la inteligencia artificial incluida, embrionaria de la que se presenta tanto en la novela como en su versión fílmica.

Hoy, la novela, pese a que debe ser valorada en su contexto histórico, sigue siendo muy atractiva. No solo por sus elementos futuristas o expresionistas, idóneos para los aficionados a la ciencia ficción, sino por su capacidad de plantear preguntas universales. Es más, la macrociudad de von Harbou anticipa debates muy recientes sobre la automatización, la desigualdad y la responsabilidad tecnológica.
“Este libro no es de hoy ni del futuro. No habla de un lugar. No sirve a ninguna causa, partido o clase. Tiene una moraleja que se desprende de una verdad fundamental: Entre el cerebro y el músculo debe mediar el corazón”, escribió Thea von Harbou como epígrafe de su novela.
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VÍA Equipo de Redacción Notitarde
FUENTE Arnaldo Rojas