Esto, derivado de que Venezuela ha aceptado el compromiso de vender todo el petróleo a EE.UU. UU.
Opinión.- Se van a cumplir cinco meses desde que Estados Unidos se convirtió en el socio estratégico mayoritario de Venezuela, con una serie de acuerdos principalmente energéticos, pero también con la promesa de una mejora en la economía del país.
El principal efecto que los venezolanos en general esperábamos y el sector privado también, en materia económica, era que el petróleo generaría ganancias que ayudaran a salir de la crisis económica que nos afecta desde hace mucho tiempo.
Esto, derivado de que Venezuela ha aceptado el compromiso de vender todo el petróleo a EE.UU. UU. y que, a su vez, este país lo va a pagar un precio de mercado a través de dos fondos dedicados a la estabilización de la economía y para mejorar los servicios.
Es así que, a través del petróleo, como principal actividad económica, se esperaba la entrada de recursos que van a ayudar a recuperarnos.
Y como es lógico pensar, al crecer la actividad petrolera, se espera que esta sirva como un primer impulso para el resto de la economía que está tan debilitada, intervenida y controlada.
El sector privado
Durante años, el sector privado del país ha estado limitado en su participación en la economía, a pesar de los acercamientos, mesas de diálogo y consejos conformados con el Ejecutivo.
Es bien sabido que el Estado está considerando prácticamente la totalidad de la actividad económica del país, con las consecuencias sobre el desarrollo y el crecimiento desastrosas que vimos.
Y ahora, después del 3 de enero, con los acuerdos con EE.UU., la entrada de empresas internacionales al país y las promesas de una mejora, el sector privado tampoco está teniendo la importancia que debe en la recuperación de Venezuela.
Avance lento
A poco tiempo de entrar en el sexto mes del año, la actividad petrolera avanza, pero con lentitud.
En este sentido, las empresas de EE.UU. UU. que han llegado al país aseguran que necesitan un contexto caracterizado por la seguridad jurídica y la legalidad, para poder arriesgarse a invertir y participar de lleno en el desarrollo de Venezuela.
Esto porque se mantienen los temores en relación con lo ocurrido en el pasado, como las expropiaciones, confiscaciones, controles de precios, por ejemplo, entre muchos otros.
Dificultades
Al mismo tiempo, las empresas petroleras que se encuentran en el país se han encontrado con más dificultades de las que esperaban.
Y vamos a citar un ejemplo: la activación de todo el sistema y la estructura petrolera tiene que ver con la electricidad y resulta que precisamente, este servicio no está en su mejor momento.
Tanto que recientemente un ejecutivo de Chevron dijo que la debilidad del sistema eléctrico está incidiendo en la producción de petróleo, ya que, si hay un apagón, los pozos también se apagan.
Paradójicamente, en los estados petroleros como Zulia y Anzoátegui, hay cortes eléctricos de más de 6 y hasta 12 horas diarias.
Y esto ocurre porque la situación eléctrica del país ha empeorado cada vez más y tal como viene ocurriendo, nadie sabe una ciencia cierta a qué se debe, porque el Ejecutivo no lo explica con claridad.
Se ha dicho, en vez de que la situación del país se dejó llevar a una situación caótica además de las sanciones por falta de gestión eficiente, que el problema actual de la electricidad se debe a las altas temperaturas, cuando lo cierto es que hay un grave déficit de emisión y transmisión de energía en el país.
Es verdad que hemos tenido demoras de parte de EE.UU. que se había comprometido a que parte del fondo producto del petróleo se destinara a mejorar el sistema eléctrico y que empresas americanas proveyeran de energía eléctrica al país.
Este proceso se ha demorado, tal vez por la magnitud de la gravedad en que se encuentra el sistema eléctrico.
Al mismo tiempo, lo poco que han iniciado de actividades de las empresas petroleras ha traído como consecuencia un consumo de energía eléctrica que ha repercutido en el servicio, para toda la población.
Todo ello ha hecho bajar las estimaciones de la producción petrolera que se esperaba que estuviera por encima del millón 500 mil barriles diarios para finales de año a una estimación de cerca de un millón 400 mil.
Indudablemente, el tema petrolero era uno de los que iba a impulsar más fuertemente la actividad económica, pero también los otros sectores están detenidos o no arrancan medidas con fuerza, porque no se han tomado las necesarias ni anunciadas con valentía.
Por ejemplo, como la reducción del encaje legal, no se han impulsado con decisiones la reducción de las importaciones de productos terminados, no se han eliminado controles, no se han podido estimular las exportaciones, e incluso hasta las exportaciones para Colombia han bajado por primera vez en cuatro años.
Entonces, además de no haber llamado al sector privado para participar activamente en la vida económica del país, ¿Qué espera la presidenta encargada para tomar todas estas obvias medidas?
Además, ¿Qué espera para llamar al sector privado para que participe de todas las actividades, como por ejemplo en la construcción, que es de las más rápidas en generar empleos?
Allí tenemos al Estado que todavía está construyendo viviendas, cuando esa industria puede estar en manos del sector privado.
Por otro lado, los contratistas privados señalan que las pocas construcciones que se están realizando en el país están en manos de las gobernaciones, alcaldías y organismos públicos o de los mismos grupos que hasta ahora.
Así es que, a estas alturas del año, la economía del país está lenta, el venezolano común lo siente y el sector privado aún espera.
No se desconoce que hemos dado ciertos pasos, como los acercamientos para el refinanciamiento de la deuda externa, la sustitución de sanciones por unas más flexibles de EE.UU. UU.
O la creación de varias comisiones creadas para decidir el gran problema de los impuestos para las empresas o la salida del Estado de empresas no estratégicas, pero no es suficiente y sin respuesta todavía.
El Autor es Analista Económico y Político, fue Ministro de Industria y Comercio, Presidente de CAVIDEA y Autor del “Informe Confidencial Foto País” para Venezuela y USA que circula”.
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