Cuando venga una desesperanza a nuestra mente, prosigamos, démosle un puntapié al desánimo y a las palabras negativas
Opinión.- Aunque sea promovido el desánimo, aunque resalte más la desesperanza, aunque la realidad se te convierta en un indicador negativo y de cerradas puertas, no pierdas la esperanza, no desvíes tu mirada de aquel que te dice: sí puedes, y avanza. Aunque la mente se te embote, como a Abraham cuando escuchó al mismo Dios decir que sería Padre de multitudes a los casi 100 años, aunque se te pierda el sentido mental, aunque te parezca imposible, no desmayes.
Esperanza contra esperanza, no pierdas el tiempo valioso que Dios te regala para que lo uses creyendo que lograrás hazañas en Él, no en tus fuerzas, es en las fuerzas del Dios vivo, te convertirás en un gran conquistador (a), si a pesar de las dificultades humanas y lógicas terrenales te sientes desgastado y con todo tipo de cansancio, Dios manda a que pongamos a funcionar la esperanza según el patrón divino, por lo que diga su palabra santa.
El asunto en esta carrera es creer que Dios te sacará del hueco más profundo, te devolverá las fuerzas. Dios no incumple lo que promete; en cambio, el hombre si queda mal a cada momento, las sociedades, los gobiernos no cumplen ni llenan las expectativas. Solo Dios puede hacer posible lo imposible.
En Romanos 4 está la muestra de dejar que sean sus dichos (lo de Dios ), caminen solo, actuar según su diseño celestial. Abraham viéndose desgastado, sin posibilidades humanas, anuladas sus fuerzas, aún así, se depositó en las manos del Señor. Así debemos hacer todos nosotros; vaciarnos en Cristo, creerle a Dios y dejarle actuar. Debemos dejar a un lado aquello que nos hace pensar que somos superhéroes, pensemos más bien en lo que el cielo puede hacer en nosotros.
“El creyó en esperanza contra esperanza” ( vers. 18). imagínese usted viéndose débil, anciano, con esposa ya anciana, desgastada y además estéril, y que Dios le diga que sería padre de multitudes, o que le diga a usted que lograría algo que en toda una vida no pudo alcanzar. Hay una esperanza humana, natural, esta nos limita y nos agota; es por eso que debemos colocar la esperanza en Dios, la divina por encima de toda capacidad personal, mayor y mejor, siempre será esperar la acción del único soberano, Dios.
Aquí lo importante es lo que Dios nos diga, aquí nunca será más importante una palabra que venga de las entrañas de un simple mortal, nunca tendrá la preponderancia y alcance como el cumplimiento de una promesa, si la palabra es humana. En cambio, el cumplimiento de una palabra del Padre Eterno te alcanzará aunque estés ya para tirar la toalla, cuando ya no puedas ni avanzar un metro más, ahí entra la esperanza divina a revitalizarte, la palabra de Dios siempre será la salida.
Si bien hay una realidad que rueda de manera inmisericorde, también hay una verdad absoluta (Cristo), que es mayor, y es a donde debemos acudir siempre. No perdamos el enfoque con otras voces, debemos caminar según la palabra de Dios. Si Dios dice que somos más que vencedores, entonces debemos creer esa palabra contra viento y marea. Si Dios dice que nos proveerá, entonces debemos creer y más nada. Si Dios promete que nuestras hijas e hijos estarán seguros en Él, entonces sigamos esa esperanza y caminemos.
¡Sí se puede amigo (a) lector. Es por aquí la plaza pública comunicacional!
Otrosí o nota: Sigamos avanzando aunque ya no tengamos fuerzas, entreguémosle nuestras debilidades a Él. Cuando venga una desesperanza a nuestra mente, prosigamos, démosle un puntapié al desánimo y a las palabras negativas. Siempre mirando para arriba de donde proceden las victorias. Sí se puede.