Francisco Fonseca: Despliegue de conciencia productiva
Opinión

Francisco Fonseca: Despliegue de conciencia productiva

El valor agregado ya no es una meta lejana sino una realidad palpable, cuando vemos que productos procesados ​​como el chocolate venezolano están logrando desplazar posiciones en mercados tradicionales como el italiano
25 de mayo de 2026
Opinión.- Mientras en muchas partes del mundo reina el conflicto, nuestro pueblo demuestra lo importante que es construir patria con trabajo, unidad y una inquebrantable fe en el proyecto del comandante Chávez.

Por eso, apoyamos a la presidenta Delcy Rodríguez cuando denunciamos que el costo de las sanciones impuestas por Estados Unidos ha sido “muy alto” para el pueblo venezolano. Y es que, en esta realidad, no hablamos solo de cifras sino de vidas, de salud y de bienestar que, por muchos medios, nos han intentado arrebatar.

Por ello, exigimos, con la moral que nos asiste, el cese definitivo de este bloqueo criminal que vulnera los derechos fundamentales de nuestra gente. Es hora de devolvernos lo que nos pertenece, solo así, Venezuela seguirá avanzando en las sendas del progreso y el desarrollo que siempre nos hemos planteado como meta para nuestra nación.

Así como es hora de solidarizarnos, una vez más, con Cuba, tal como lo ha pedido el PSUV. En este sentido, el partido ha sido enfático al emitir un nuevo llamado a la unidad regional ante el recrudecimiento de las agresiones contra el noble pueblo antillano. Ante las recientes medidas coercitivas impuestas desde el Norte, toca defender su soberanía que es también la nuestra; es la trinchera de dignidad que una a América Latina y el Caribe.

Y mientras la Segunda Gran Peregrinación Nacional sigue avanzando en un despliegue de conciencia productiva, respaldamos que no solo hay denuncia, sino un vínculo directo con los sectores productivos de cada región, con lo cual demostramos que el pueblo camina exigiendo el fin de las sanciones, mientras siembra, pesca y manufactura.

Más allá de la renta petrolera
La reciente inauguración de la primera oficina de la Agencia de Promoción de Exportaciones de Venezuela (Venexporta) en el aeropuerto de Acarigua-Araure marca un hito de vital importancia para el aparato productivo de nuestra región. Históricamente, Portuguesa ha sido el gran granero que garantiza el abastecimiento de la mesa venezolana, pero hoy la realidad nos exige dar un paso al frente hacia la internacionalización.

Con un repunte del 32 % en las exportaciones no petroleras del país durante el primer trimestre de este año —donde rubros insignia como el frijol mungo y nuestro café de especialidad están conquistando mercados exigentes en Europa y Asia— queda demostrado que los excedentes de nuestra producción agrícola tienen la calidad necesaria para competir a escala global. El verdadero motor de la diversificación económica nacional no se encuentra bajo el suelo, sino sobre la tierra fértil de nuestros llanos.

Para capitalizar este escenario, la simplificación de trámites y el acompañamiento logístico institucional que promete Venexporta se vuelven herramientas indispensables para el sector privado.

El valor agregado ya no es una meta lejana sino una realidad palpable, cuando vemos que productos procesados ​​como el chocolate venezolano están logrando desplazar posiciones en mercados tradicionales como el italiano. No obstante, este impulso no debe ser un esfuerzo aislado del sector público, sino un llamado a la sinergia: los productores y empresarios locales debemos asumir el desafío de industrializar el campo, elevar los estándares de certificación y optimizar la cadena de valor desde la planta hasta el destino final.

Solo consolidando esta capacidad exportadora lograremos romper definitivamente con las amarras de la dependencia petrolera y construir una economía regional robusta, sostenible y generadora de riqueza real.

Es ese mismo espíritu, que también se siente en la Expo Fedeindustria 2026 donde más de 110 empresas, públicas y privadas, exhiben el músculo de nuestra industria nacional. La reactivación de inversiones y el nuevo ciclo de negocios que allí se proyecta demuestran que, a pesar de las presiones, Venezuela es un terreno fértil para el desarrollo. Estamos creando un modelo propio, capaz de generar valor, empleo y futuro para nuestros hijos. Estamos venciendo el cerco con innovación y unidad.

De ahí que la estabilidad que hoy percibimos no debemos permitir que se detenga. Con nuestros liderazgos políticos y militares, y el respaldo de un pueblo unido, estamos listos para seguir avanzando.
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VÍA Equipo de Redacción Notitarde
FUENTE Francisco Fonseca