Hacemos un llamado al Gobierno Nacional a valorar y proteger a quienes cuidan la salud de los venezolanos
Opinión.- El pasado 12 de mayo propuse a la Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela que incluyera un Acuerdo por el Día Internacional de la Enfermería, ya que ese día se honra una profesión que, a través de los tiempos, ha sostenido la salud humana en los momentos más crudos, terribles y también esperanzadores de la historia.
Nuestras enfermeras y enfermeros son nuestra mano derecha en el ejercicio del cuidado a nuestros pacientes. Resguardan con nosotros, los médicos, el conocido “Secreto Médico” y, a pesar de las dificultades que hemos vivido en los últimos tiempos en Venezuela, siguen ejerciendo con mística, valentía, coraje y esfuerzo.
La enfermería es el tejido que une la medicina con la vida diaria del paciente. Mientras nosotros, el personal médico, aportamos diagnósticos, técnicas y tratamientos, las enfermeras y los enfermeros transforman esas intervenciones en cuidados palpables: administran medicamentos, vigilan signos, interpretan cambios sutiles alertando al médico de la situación al momento de nuestros pacientes; pero también consuelan, enseñan, dan apoyo físico y espiritual, sosteniendo a las familias y a los pacientes en su dolor y esperanzas.
A lo largo de la historia moderna, las enfermeras y enfermeros han sido agentes de profundos cambios en el sector salud. En conflictos, epidemias, pandemias y emergencias, han organizado espacios, impuesto protocolos de higiene y han salvado vidas con una mezcla de creatividad, coraje y disciplina. En hospitales y atención primaria han sido innovadores en procedimientos, en el diseño de flujos de trabajo y en la implementación de prácticas basadas en evidencia y organigramas de trabajo exitosos. Su cercanía al paciente y familiares les otorga una perspectiva única que muchas veces anticipa complicaciones y mejora resultados. Los médicos dependen de esa vigilancia constante y de la interpretación clínica que solo la práctica diaria permite, y esa dependencia revela una colaboración esencial: la medicina sin enfermería sería fría y parcial; la enfermería sin medicina sería carente de recursos terapéuticos. Juntas, forman un sistema integral de cuidado permanente, un lazo indisoluble en el corazón de la salud pública y privada del país. Un aliado poderoso del médico para prevenir y curar.
Celebrar el Día Mundial de la Enfermería es también reconocer desafíos: sobrecarga laboral, falta de recursos, bajo sueldos y salarios, daño de la infraestructura hospitalaria y ambulatoria de la salud pública, reconocimiento insuficiente y la necesidad de formación continua. Hacemos un llamado al Gobierno Nacional a valorar y proteger a quienes cuidan la salud de los venezolanos; hay que invertir en su educación, en condiciones laborales y salariales dignas con políticas que reconozcan su liderazgo en salud pública.
Que este día inspire gratitud y acciones concretas: apoyo institucional por parte del Ministerio de la Salud, IVSS, Ipasme, Sanidad Militar a este sector vital del ejercicio de la medicina, que se invierta en investigación y educación continúa, que exista el reconocimiento moral y económico que corresponde a quienes, con conocimiento y corazón, con su alma entera, hacen posible que la medicina cumpla su promesa más noble: sanar, aliviar el dolor y dar la vida.
Que vivan los enfermeros y enfermeras de Venezuela y el mundo. Que se honren por todo lo alto su tesón y coraje por ser eje vital de la salud humana.
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