Se están olvidando de los libros de papel y especialmente los estudiantes acuden con los ojos cerrados a la IA y a las páginas web que no tienen ningún control o supervisión
Opinión.- El Gral. Eleazar López Contreras fue el gran presidente de la transición de la peor dictadura del siglo XX (la de Juan Vicente Gómez) hasta un proceso de democratización con plenas libertades. Se caracterizó por su prudencia y austeridad.
Hay una anécdota que tiene visos de ser una historia real: Un día estaba el general en su casa, recibiendo ciudadanos que habían pedido audiencia para plantearle diversas situaciones. Al estar en su residencia estaba presente su señora esposa, María Teresa Núñez Tovar. Llega un sujeto y somete algo a consideración del general-presidente, después de escuchar parsimoniosamente tomando una taza de café que cortesmente les trajo María
Tereasa López, le responde al hombre:
-Amigo tiene usted razón.
Y el hombre se va de lo más contento con la anuencia del presidente.
Más tarde llega otra persona que viene a ser la contraparte del primer sujeto. Hace su larga exposición ante López, mientras tomaban sus respectivos cafés. Después de escuchar con toda paciencia los argumentos esgrimidos, el presidente le da por respuesta:
-Tiene usted toda la razón.
Al quedar solos en la sala, María Teresa, creyendo que su esposo estaría confundido, le dice:
-Eleazar, el primer señor te dijo algo y tú le respondiste que tenía razón, y luego vino otro hombre que planteó todo lo contrario y le dijiste igual, que tenía razón.
López Contreras mira con cariño a su esposa y le responde:
-María Teresa, tienes razón.
Esta anécdota me recuerda a lo que estamos viviendo hoy con la Inteligencia Artificial. La IA es una extraordinaria herramienta para todo tipo de investigadores, pero como toda herramienta hay que saberla utilizar, tener pericia y prudencia a la hora de acudir a ella. Es muy difícil, casi imposible, que la IA te diga que no saben la respuesta, o que tu planteamiento está equivocado. Siempre te dirán como el viejo general: Tienes razón.
Las IA trabajan con millones y millones de datos que encuentran en la web, y siempre darán una respuesta, la que no siempre será la correcta. Su mecanismo busca entre toda esa información para responder. Revisará toda la información que encuentre, sin importar quien o quienes la hayan subido a la web. Para poner un ejemplo extremo: Como no es una persona, no distingue entre lo que ha dicho un científico de la NASA, una escritora reconocida, un influencer o una actriz porno. La IA dará una respuesta conforme a lo que mayoritariamente encuentre en la red, y sucede que muchas veces lo que dice la actriz porno se replica millones de veces más que el criterio del más destacado científico. Así funcionan las redes sociales y las páginas web.
Y más grave aún. La cantidad de información subida a la web por los países desarrollados supera en porcentajes que pudieran estar de uno a mil, o hasta más aún, de manera que al consultar a la IA sobre una realidad venezolana o de cualquier país del tercer mundo, la IA va a encontrar como posibles respuestas la información de los países desarrollados. Por ejemplo, si usted le pide a la IA que cree una imagen de una batalla de independencia, seguramente generará soldados que parecen actores de Hollywood, con uniformes lujosos dignos de un desfile de la Francia de Napoleón. Nunca algo que se medio acerque a la realidad como los verdaderos famélicos soldados sin dientes ni uniformes, con sombreros rotos y descalzos o en alpargatas como era la realidad.
Lo grave es que con la fiebre de hacer todo con los más modernos inventos de la ciencia, todos (o casi todos) caen en creer que todo lo moderno es mejor que lo antiguo. Se están olvidando de los libros de papel y especialmente los estudiantes acuden con los ojos cerrados a la IA y a las páginas web que no tienen ningún control o supervisión. Cualquiera publica y con hacerlo bonito se replica innumerables veces. Se está corriendo el riesgo de lo que en informática se llama las “alucinaciones”; es decir, las informaciones erróneas que genera la IA por error, ya que no es controlada por ningún ser pensante de verdad, se vayan convirtiendo en las versiones más repetidas y terminarán convirtiéndose en “verdades” aceptadas por todos.