Según la acusación de la Fiscalía, el homicidio se produjo el 13 de febrero de 2024 durante una discusión por los términos de la separación. Sostiene que Rieben se negó a aceptar el divorcio, reclamó la custodia completa de las dos hijas y rechazó cualquier apoyo económico a su esposa, lo que derivó en una "escalada fatal".
"Mutilación deliberada o degradación ritualizada del cuerpo"
Las autoridades judiciales alegan que el acusado la agarró por el cuello, la empujó contra la pared y la estranguló con un objeto "en forma de cinta", actuando de manera "deliberada e intencional, con pleno conocimiento", movido por una actitud "egoísta" marcada por una necesidad de control, resentimiento y afán de venganza. Un peritaje psiquiátrico le atribuye rasgos narcisistas y obsesivo‑compulsivos, falta de empatía y "rasgos sádico‑sociopáticos", y descarta su versión de que actuó en defensa propia y en "pánico".
El informe forense indica que, ya muerta, la víctima fue desmembrada con una sierra de calar, un cuchillo y tijeras de podar, y que el acusado extrajo de forma cuidadosa el útero —único órgano retirado— en lo que expertos califican como "mutilación deliberada o degradación ritualizada del cuerpo". Parte de los restos se introdujeron en una batidora industrial y otros se disolvieron en productos químicos.
El proceso comenzará el 4 de mayo en el Tribunal Penal de Basilea-Campiña, en Muttenz, con una duración prevista de unos 5 días y medio, y el veredicto se espera para el 13 de mayo. Tras el crimen, se supo que la pareja, casada desde el 2017 y con dos hijas pequeñas, era vista por su entorno como una familia estable.
La desaparición de Joksimovic salió a la luz cuando no recogió a las niñas del jardín de infancia; su padre halló en el sótano una bolsa con la cabeza seccionada de su hija. Rieben ha admitido la desmembración, pero sostiene que mató a su esposa en defensa propia tras un supuesto ataque con un cuchillo.