El menor compareció recientemente ante una corte de inmigración en Houston, Texas, sin la compañía de su madre y sin representación legal
Internacional.- El drama migratorio en Estados Unidos ha alcanzado un nuevo nivel de complejidad con el caso de Wilfredo, un niño venezolano de apenas 10 años que enfrenta un proceso de deportación hacia un país donde no tiene ningún vínculo.
El menor compareció recientemente ante una corte de inmigración en Houston, Texas, sin la compañía de su madre y sin representación legal, enfrentándose solo a un sistema judicial que busca enviarlo a Ecuador, nación de la cual no es originario y donde no cuenta con red de apoyo alguna.
La situación de Wilfredo se complicó tras la detención de su madre, Nexoly Gómez, durante una parada de tráfico hace varios meses. Desde entonces, el caso de asilo que ambos compartían se dividió, dejando al niño en una vulnerabilidad extrema.
Actualmente, Wilfredo se encuentra bajo la tutela de quien fuera la jefa de su madre, y quien lo acompañó a la audiencia donde el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) formalizó la petición de deportación a un tercer país.
Este caso pone de relieve una tendencia alarmante señalada por expertos legales: Niños desde los cuatro años están siendo obligados a presentarse repetidamente ante tribunales de inmigración para proporcionar actualizaciones sobre sus casos en plazos muy cortos.
El impacto emocional en Wilfredo es evidente; entre lágrimas, el menor expresó cuánto extraña a su madre, mientras su tutora reporta que el pequeño sufre una notable pérdida de peso y un bajo rendimiento escolar debido al estrés y la separación familiar.