En este contexto, un informante aseveró que los mediadores están profundamente preocupados por que una represalia iraní a un ataque de EE.UU. e Israel contra la infraestructura energética del país pueda resultar destructiva para las instalaciones petroleras y de agua de los países del golfo Pérsico.
Dos fuentes indicaron que el plan operativo para una campaña masiva de bombardeos de EE.UU. e Israel contra las instalaciones energéticas de Irán ya está listo, no obstante, subrayaron que la ampliación del plazo fijado por el presidente estadounidense, Donald Trump, buscaba dar una última oportunidad a un acuerdo.
Las negociaciones se están llevando a cabo a través de mediadores paquistaníes, egipcios y turcos, así como también de mensajes de texto intercambiados entre el enviado de Trump, Steve Witkoff, y el ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, detallaron cuatro personas conocedoras de los esfuerzos diplomáticos.
Además, las fuentes apuntaron que quienes están intercediendo discuten con las partes los términos de un trato en dos fases: la primera contemplaría un posible alto el fuego de 45 días, durante el cual se negociaría el fin permanente de la guerra y que podría prorrogarse si hiciera falta más tiempo para las conversaciones. La segunda etapa consistiría en un convenio para poner fin a la guerra.
Por su parte, un funcionario estadounidense indicó que la Administración Trump presentó a Irán varias propuestas en los últimos días, pero, hasta ahora, las autoridades iraníes no las han aceptado.
Asimismo, los mediadores creen que la reapertura total del estrecho de Ormuz y una solución para el uranio altamente enriquecido de Irán —ya sea mediante su salida del país o su dilución— solo podrían ser resultado de un acuerdo final, según las fuentes.
Los intermediarios están trabajando en medidas para la creación de confianza que Irán podría adoptar con respecto a la reapertura del estrecho y a sus reservas de uranio altamente enriquecido. Esos dos asuntos son las principales bazas de la República Islámica en las negociaciones, y los iraníes no aceptarán renunciar plenamente a ellas solo a cambio de 45 días de alto el fuego, de acuerdo con los informantes.