La medida coincide con un aumento de la agresividad diplomática. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha emitido un ultimátum de 48 horas para que Irán desbloquee totalmente el estrecho, amenazando con desatar un "infierno" sobre la región si no se alcanza un acuerdo. Por su parte, el mando militar iraní ha tildado estas advertencias de "estúpidas e impotentes", respondiendo con el lanzamiento de drones y misiles contra Israel y Kuwait, cuyas fuerzas aéreas se han visto obligadas a interceptar los ataques recientemente.
La situación en el terreno es crítica, con una carrera para localizar a un piloto estadounidense desaparecido tras el derribo de un caza F-15 en territorio iraní. La tensión se ha trasladado también al ámbito nuclear tras un bombardeo cerca de la central de Bushehr, que causó la muerte de un guardia y la evacuación de trabajadores rusos. El canciller iraní ha alertado de que la persistencia de estos ataques podría provocar una catástrofe radiactiva en las capitales vecinas del Consejo de Cooperación del Golfo.
Finalmente, los enfrentamientos han alcanzado infraestructuras civiles. Ataques contra plantas petroquímicas han dejado cinco muertos, mientras que en el sur de Líbano la ofensiva israelí contra Hizbulá ha provocado víctimas civiles, incluyendo el fallecimiento de dos niñas. La inestabilidad se refleja en la destrucción de terminales comerciales fronterizas, agravando una crisis que parece lejos de una tregua diplomática.