En la declaración final, ratificaron “nuestro compromiso con la integración regional, con el fortalecimiento de la CELAC como espacio de diálogo, consulta y concertación política y la cooperación entre todos los países de la región así como con la consolidación y el enriquecimiento del acervo”.
En este mismo orden de ideas, insistieron en “nuestra voluntad de trabajar por la unidad de América Latina y el Caribe y de posicionar a la región en los temas prioritarios de la agenda global, en un escenario marcado por desafíos persistentes y nuevas oportunidades de acción colectiva”.
Entre los principios de la Declaración Final destaca: “La plena vigencia de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz y el compromiso irrestricto de los Estados miembros de la CELAC de garantizar respeto por esta Proclama de todos los Estados, tal como fue adoptada en su II Cumbre de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno, celebrada en La Habana, en enero de 2014, y que reconoce a la región como una zona de paz y libre de armas nucleares”.
Diplomacia de Paz y cooperación Sur-Sur
Por su parte, la delegación venezolana hizo un llamado firme a consolidar una región libre de sanciones económicas y operaciones militares. Se subrayó que la paz no es solo la ausencia de conflictos armados, sino la garantía de un desarrollo integral basado en la justicia social y el respeto mutuo.
En este sentido, la CELAC reafirma los principios de la histórica declaración de 2014, instando a los 33 Estados miembros a: solucionar las controversias por vías pacíficas y mediante el diálogo; respetar de manera irrestricta la libre determinación de los pueblos; y fomentar la cooperación Sur-Sur para fortalecer las economías locales frente al bloqueo económico.