Por lo tanto, el brote en el Congo está siendo gestionado por el gobierno y, en parte, por las autoridades rebeldes, con la colaboración de diversas organizaciones humanitarias.
En este sentido, la Oficina Humanitaria de la ONU afirmó que casi un millón de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares a causa del conflicto en Ituri.
El coordinadora regional de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, Gabriela Arenas afirmó que "se está desarrollando en comunidades que ya se enfrentan a la inseguridad, al desplazamiento y a unos sistemas sanitarios frágiles".
Existe la preocupación de que la enfermedad pueda propagarse a los grandes campamentos de desplazados cercanos a la ciudad de Bunia, donde se registraron los primeros casos.