El exmandatario permanece internado bajo cuidados intensivos en el hospital DF Star de Brasilia, adonde se le trasladó desde prisión el pasado viernes por un episodio de broncoaspiración que derivó en una neumonía bilateral bacteriana, según el último parte médico.
El líder ultraderechista de 70 años "sigue en tratamiento con antibióticos por vía endovenosa, apoyo clínico intensivo y fisioterapia respiratoria y motora".
"No hay previsión de alta de la UCI en este momento", añadió el boletín, firmado por cinco doctores, entre ellos el director general del centro, Allisson Barcelos.
El estado de salud de Bolsonaro, quien cumple desde noviembre pasado una sentencia de 27 años de cárcel por tramar un golpe de Estado, ha presentado una mejoría en los últimos días, tanto en los pulmones, como en los indicadores renales, que presentaron alteraciones al principio.
El capitán retirado del Ejército viene sufriendo diversos problemas médicos que él y su entorno señala a la puñalada que sufrió en el abdomen en la campaña electoral de 2018 y que le ha obligado a pasar varias veces por el quirófano.
Entre esos trastornos figuran crisis recurrentes de hipo que le llevan a vómitos, los cuales estarían detrás de esta última neumonía bilateral por broncoaspiración, de acuerdo con el equipo médico.
En este contexto, la familia y los abogados del exjefe de Estado (2019-2022) han aumentado la presión sobre la Corte Suprema para que le conceda la prisión domiciliaria por motivos "humanitarios".
La defensa interpuso un nuevo recurso ante la máxima instancia judicial del país el martes de esta semana y ahora espera el fallo del juez Alexandre de Moraes, responsable por la reclusión de Bolsonaro y quien hasta ahora ha negado todas las solicitudes en ese sentido.
En paralelo, ese mismo martes, el hijo mayor del exmandatario y candidato a la Presidencia, el senador Flávio Bolsonaro, aseguró que se reunió con el propio De Moraes para "reforzar" la necesidad de que su padre cumpla el resto de la condena en casa.