En el cortejo, en el que había miembros de grupúsculos ultraderechistas y neonazis llegados de otras partes de Francia y países vecinos, había pancartas en las que se podía leer "Justicia para Quentin" y se corearon eslóganes como "Antifascistas asesinos, LFI cómplice", en referencia al partido de extrema izquierda liderado por Jean-Luc Mélenchon.
Cientos de policías, gendarmes y drones vigilaron de cerca la protesta, por temor a enfrentamientos. Muchos comercios cerraron durante el fin de semana por miedo a eventuales brotes de violencia que, finalmente, no se produjeron. "Vamos a bajar la persiana por precaución; no queremos correr riesgos", explicó a EFE el responsable de una tienda de alimentación situada en el recorrido de la marcha.
"Víctima de matones antifascistas"
Deranque murió como consecuencia de una paliza propinada el 12 de febrero, al margen de una conferencia de la eurodiputada de izquierda Rima Hassan en Lyon, adonde el joven había viajado para encargarse de la seguridad de un colectivo, Némesis. La marcha de este sábado llegó al lugar donde fue golpeado Deranque. Allí desplegaron una pancarta negra con un símbolo cristiano.
"Quentin tenía 23 años, era un joven católico, patriota y nacionalista", señaló a los presentes el militante de extrema derecha identitaria Raphaël Ayma, que justificó la convocatoria para decir que todos están "decididos a luchar hasta el último momento contra el sistema que mató a Quentin (...) víctima de matones antifascistas, izquierdistas, extremistas violentos de izquierda".
La muerte del joven ultra ha intensificado el debate político sobre la violencia de los grupos radicales en Francia y sus conexiones con organizaciones o partidos. Uno de los siete procesados y encarcelados por su responsabilidad en la muerte de Deranque es un asistente del diputado de LFI Raphaël Arnault, fundador del grupúsculo la Joven Guardia, disuelto el pasado verano por sus posiciones radicales y violentas.