En entrevista con RT, el diplomático recalcó que el empeño que tienen políticos y hasta jefes de Gobierno occidentales de apostar a la "diplomacia de micrófonos" para atacar cualquier alianza con Rusia, "solo es una forma de competencia injusta" que busca beneficiar a sus aparatos económicos extractivistas.
"Cuando desde el mundo occidental (...) dicen, no solo ahora, antes también, que hay que reducir la influencia de Rusia en tal o cual región (...) solo es una forma de competencia injusta, una competencia que persigue crear las condiciones favorables de las compañías provenientes de países occidentales", alegó.
Por ese motivo, alertó que la práctica obedece a una visión "neocolonial o neocolonialista", cuyo fin último es excluir a Rusia de cualquier escenario para que las compañías occidentales tengan "el privilegio de trabajar o de robar" en cualquier nación.
Más en detalle, se refirió al caso de Venezuela, luego de que el Gobierno de EE.UU. decidiera incautar ilegalmente buques que transportaban crudo venezolano. "Es lo mismo, es una piratería", denunció.
La incautación de los buques petroleros ocurrió antes del ataque militar de EE.UU. en Caracas, que terminó con el secuestro del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y de su esposa, Cilia Flores, el pasado 3 de enero.