Tras su detención por una redada del ICE en Mineápolis y después trasladados a Texas, la imagen del pequeño se convirtió en uno de los símbolos de la mano dura de Trump. En la imagen se puede observar que el niño estaba solo, sin su familia, con cara asustada, cubierto con un gorro azul y agarrado por un agente federal por su mochila de Spiderman. Su liberación es una de las muchas que los juzgados de todo el país están imponiendo a la Administración Trump, por tratarse de inmigrantes sin riesgo para la seguridad a quienes no se está respetando sus derechos.
Liam y su padre, ambos ecuatorianos, fueron detenidos a la entrada de su casa en los suburbios de Mineápolis al regresar de la escuela. Ambos fueron enviados, como han hecho con muchos inmigrantes, muy lejos de Mineápolis. En su caso, hasta un centro de detención en Texas, donde ha intervenido este juez.
"El caso tiene su génesis en la posición mal concebida e implementada de manera incompetente de buscar cuotas diarias de deportación, al parecer incluso si ello requiere traumatizar a niños", escribió el magistrado Fred Biery.
El juez castigó el uso de órdenes administrativas -en lugar de órdenes judiciales, firmadas por un juez- para ejecutar detenciones como la de esta familia. Es una práctica que la Administración Trump ha comenzado a seguir este año para facilitar su promesa electoral de llevar a cabo "el mayor programa de deportación de inmigrantes indocumentados de la historia". La exigencia de que haya "causa probable" para conceder una orden de detención no puede ser dada al poder ejecutivo por sí mismo. "Esto es como poner al zorro a cuidar de las gallinas", defendió el juez.