Los fieles pudieron ver pasar al Papa y después siguieron la misa en pantallas gigantes, mientras que sólo pocos miles de privilegiados pudieron colocarse cerca del altar en la Plaza de la Concordia
Internacional.- El papa León XIV fue aclamado a su paso en papamóvil por los Campos Eliseos, el lugar de las grandes celebraciones de París, hasta llegar a la Plaza de la Concordia para celebrar una misa ante 700.000 fieles en el acto más multitudinario en su visita a una laica Francia que vivió el fervor católico.
El Papa se trasladó hasta el Arco del Triunfo en un vehículo oficial y allí subió al papamóvil para recorrer los 2,5 kilómetros de los Campos Elíseos, tomados por los fieles. La imagen del día fue el baño de masas triunfal mientras besaba a los niños que le acercaban a su paso en un recorrido de 40 minutos, en una fuerte demostración para la Iglesia católica del país.
En los alrededores, los fieles podían confesarse en confesionarios improvisados con sacerdotes sentados en las orillas de las aceras para escucharlos,
Aunque cerca de 600.000 personas se habían inscrito para participar en la celebración, este mediodía la organización actualizó las cifras y dijo que serían finalmente 700.000 personas, las que se acercarían al eje de tres kilómetros habilitado para acogerles, que va desde la Plaza de la Concordia pasando por la avenida de los Campos Elíseos, la Plaza de la Estrella -donde se ubica el Arco del Triunfo- hasta la Avenida de la Gran Armada, que conduce al Gran Arco de la Defensa.
Los fieles pudieron ver pasar al Papa y después siguieron la misa en pantallas gigantes, mientras que sólo pocos miles de privilegiados pudieron colocarse cerca del altar en la Plaza de la Concordia.
"He venido a confirmaros en vuestra fe"
En su homilía el Papa pidió a los fieles de Francia que construyan "una nación renovada a partir de sus raíces" cristianas.
"Tienen sed de Dios, de vida, de verdad, de unidad, de paz, de comunión, de felicidad. Aspiren a redescubrir un horizonte luminoso, a construir una nación renovada a partir de sus raíces, regadas por la fe", dijo en la homilía desde el altar colocado en plena plaza de la Concordia, en el corazón de París.
Y pidió que este viaje y su presencia en Francia "les confirme su fe y los anime a irradiar y transmitir sin cesar la vida, la paz y el amor de nuestro amado Señor Jesucristo".