El centro que lleva el nombre de la santa sudanesa que fue esclava, Josefina Bakhita, se ocupa de proporcionar recursos para migrantes, abrió en 2019 en el distrito XVIII de París, uno de los barrios con mayor población foránea de la capital.
En pleno ascenso de los partidos antiinmigración en Europa, León XIV decidió visitar las instituciones de ese centro para agradecer su labor, además de rezar en su capilla.
Ante algunos de los asistidos y voluntarios de asociaciones, el papa dijo: "La historia de la Iglesia y de la humanidad, si la observamos más de cerca, no la escriben quienes dan la impresión de vencer al imponerse y ocupar el espacio, sino quienes hacen espacio, establecen procesos de paz, generan confianza y fomentan la vida".
Agradeció la labor de este centro y de instituciones similares, y los animó "a seguir dando testimonio de esta atención mutua que, a través de la acogida fraterna, los procesos de formación y el diálogo con la ciudad, eleva el espíritu y humaniza el mundo".
La sede de la Casa Bakhita, de 1.600 metros cuadrados, presta servicio a unos 150 migrantes al día, gran parte de ellos procedentes del África subsahariana y buena parte de ellos de religión musulmana.
Su misión principal es brindar formación en lengua francesa y en oficios como patronaje o ebanistería, pero también es un santuario para las personas que necesitan ser escuchadas.