En su intervención, el mandatario brasileño señaló que la región ha vuelto a presenciar injerencias externas en procesos electorales, una situación que, a su juicio, representa un riesgo para la soberanía y la voluntad de los pueblos.
Asimismo, Lula calificó de “gestos anacrónicos” la división del mundo en zonas de influencia y cuestionó las que describió como “arremetidas neocoloniales” vinculadas con el control de recursos estratégicos.
El presidente brasileño también se refirió a la situación política de Nicaragua, donde afirmó que el país “no va a resolver sus problemas impidiendo que la oposición dispute elecciones”.
Las declaraciones de Lula se producen en el marco de la 81.ª Asamblea General de la ONU, que reúne en Nueva York a jefes de Estado y de Gobierno para abordar distintos asuntos de la agenda internacional, entre ellos los conflictos políticos, la democracia y la soberanía de los Estados.
Con sus declaraciones sobre Venezuela, el mandatario brasileño defendió que la definición del futuro político del país corresponde al pueblo venezolano, al tiempo que cuestionó cualquier intervención externa en los procesos electorales de la región.