El presunto abuso ocurrió en agosto de 2025 dentro del baño de mujeres de un restaurante de comida rápida. Los documentos judiciales revelan que, previo al ataque, la expolicía le envió a la menor un mensaje pornográfico por WhatsApp desde la misma comisaría donde prestaba servicio, según el periódico Die Welt.
La gravedad del caso escaló tras su detención. Además de la violación, enfrenta cargos por distribución y posesión de pornografía infantil y zoofilia. Los investigadores hallaron en su computadora cientos de archivos de abuso a menores —algunas víctimas de apenas tres años— y videos de la acusada con un perro.
Pacto con la Fiscalía
Según el diario Bild, la expolicía, quien sirvió en una unidad militar de élite y participó en misiones internacionales antes de su transición, llegó a un acuerdo con la Fiscalía al inicio del proceso.
A cambio de su confesión y de una reconciliación que evite a la víctima testificar en la corte, la agresora podría recibir una condena entre tres y tres años y medio de prisión. Este acuerdo exige, además, el pago íntegro de una multa pendiente por otra condena dictada apenas un mes antes del abuso, lo que la Fiscalía consideró un fuerte agravante por reincidencia. Se espera que el veredicto definitivo se anuncie el próximo 8 de octubre.