La hierba mide más de medio metro y está llena de escombros y basura
Internacional.- Sin puertas ni ventanas,
con un césped que lleva meses sin ser podado y las paredes llenas de grafitis, el
Consulado de Venezuela en Bogotá está en ruinas.Después de
siete años de la interrupción de las relaciones entre Colombia y Venezuela, ambos países entran en una fase de deshielo con la llegada de los embajadores a Caracas y Bogotá para comenzar la
reconstrucción de los vínculos políticos, económicos, familiares y comerciales entre los dos países.
El giro en la diplomacia es producto del cambio de
Gobierno en Colombia, donde la llegada a la Presidencia de Gustavo Petro este mes propició el restablecimiento de las relaciones, rotas en febrero de 2019 cuando la Administración del país andino dejó de reconocer al presidente Nicolás Maduro.
Sin embargo, mientras
el consulado colombiano en Caracas está muy bien conservado, según anunció el recién nombrado embajador,
Armando Benedetti, al venezolano en Bogotá le queda un muy largo camino para ser habitable.
La casa se encuentra ubicada en el norte de la capital, en un sector exclusivo que está lleno de edificios y en el que la
abandonada infraestructura se muestra disruptiva, así lo indicó la agencia EFE.
Con apenas un policía cuidando la edificación, cualquier transeúnte que pase por los costados puede colarse al recinto debido a la falta de ventanas, y en los lugares donde estaban las puertas apenas unos trozos de madera fáciles de mover.
Ya dentro del terreno,
la hierba mide más de medio metro y está llena de escombros, basura y hasta una llanta que alguien desechó.
En abril pasado, el Gobierno de Venezuela denunció un incendio en su sede consular en Bogotá, producto de la "vandalización permanente", y exigió al Ejecutivo del país andino, presidido entonces por Iván Duque, el "debido respeto y resguardo" de sus bases diplomáticas en la nación vecina.
Esta declaración ocurrió días después de que se registrara un incendio en el interior de la casa, cuyos rezagos se ven, principalmente en los techos.
Las paredes internas de la edificación también están llenas de grafitis, de ropa que al parecer es de habitantes de calle e incluso hay un par de colchones en los que dormían quienes aprovecharon que la sede consular estaba abandonada.
Los baños también están rotos y hay basura regada por algunas de las habitaciones, así como piezas de madera, entre las que figuras marcos de puertas, y ladrillos.
Tampoco hay muebles, pues desde 2019 cuando cerró sus puertas, personas entraron por las noches se fueron llevando todo lo que pudieron, desde muebles y puertas hasta marcos de aluminio de las ventanas, entre otros objetos
Una delegación de la embajada venezolana aseguró a EFE que la intención es hacer una revisión estructural de la sede para empezar a trabajar en su recuperación.
El miércoles, el nuevo embajador de Venezuela en Colombia, Félix Plasencia, presentó las cartas de estilo al ministro de Relaciones Exteriores, Álvaro Leyva, en medio del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países que comenzó este mes, luego de tres años rotas.
Tras llegar a Colombia esta semana, Plasencia aseguró que una de las primeras tareas que tendrá en el cargo será reconstruir las sedes diplomáticas abandonadas, como el consulado.
"Vamos a rescatar los espacios. Lamentablemente, algunos espacios fueron vandalizados. Lo vamos a rescatar. Ese es el trabajo, ese es el deber y aquí estoy para hacerlo", expresó.