Un portavoz del Departamento de Estado justificó la medida, informando que el organismo había puesto en marcha una iniciativa de formación global en todas las embajadas y consulados estadounidenses, y afirmó que las citas relacionadas con los servicios de visados se modificarían para facilitar dicha formación.
No obstante, la entidad no ha precisado los detalles ni el calendario de formación. Simplemente, se ha limitado a indicar que su propósito era ayudar a los funcionarios consulares a descartar a aquellos solicitantes considerados susceptibles de depender de las prestaciones públicas estadounidenses y garantizar que las solicitudes de visado se evalúen "de manera exhaustiva y coherente".
Esta información fue revelada por el diario británico Financial Times, que adelantó de que algunos solicitantes de visados de migración que ya tenían entrevistas programadas en embajadas y consulados del país norteamericano han recibido correos electrónicos en los que se les comunica que sus citas serán reprogramadas y que en los próximos días se les notificará una nueva fecha.
Trump ha impulsado una agresiva campaña de deportaciones en su segundo mandato, así como una ofensiva contra la inmigración que incluye la revocación de visados y permisos de residencia, así como el rechazo de solicitudes por diversos motivos, entre ellos las opiniones políticas y la participación en protestas propalestinas contra la ofensiva israelí sobre Gaza.
El presidente estadounidense sostiene que estas medidas pretenden mejorar la seguridad interior. Sin embargo, la ofensiva ha sufrido algunos reveses judiciales. El viernes pasado, un juez estadounidense anuló una política de la Administración Trump que suspendía la expedición de visados de inmigrante a solicitantes de 75 países, al considerar que excedía las competencias que la ley atribuye al secretario de Estado, Marco Rubio.
La ofensiva migratoria de Trump ha sido ampliamente condenada por organizaciones de defensa de los derechos humanos, que la consideran discriminatoria y contraria a la libertad de expresión y a las garantías del debido proceso. Estas organizaciones también sostienen que la ofensiva ha creado un entorno inseguro en EE.UU. especialmente para las minorías étnicas, que han expresado su preocupación por la elaboración de perfiles raciales.