La defensa busca que el jurado declare a Clancy no culpable, alegando que sufría una psicosis posparto severa, agravada por potentes fármacos psiquiátricos, mientras que la Fiscalía sostiene que planificó cuidadosamente los asesinatos, lo que descartaría un brote psicótico.
Los psiquiatras que la trataron han testificado que ella nunca les habló de alucinaciones auditivas, punto que los fiscales subrayan para cuestionar la versión de la acusada. Otros testigos de la defensa han sugerido que Clancy habría ocultado la gravedad de sus síntomas por miedo a perder la custodia.
Su exsuegra, Susan Clancy, la describió como "muy cariñosa" y "maravillosa madre", pero reconoció que llevaba meses "suplicando ayuda" por problemas de salud mental.
Clancy está acusada de asesinar a sus tres hijos: Cora, de 5 años; Dawson, de 3, y Callan, de 8 meses, en enero del 2023. Tras intentar suicidarse arrojándose por una ventana, quedó parapléjica y hoy sigue el juicio en silla de ruedas.