El funcionario afirmó que en menos de 36 horas, agencias civiles y militares estadounidenses ya participaban en las labores de apoyo a la población afectada, en operación que calificó de ejemplo de coordinación institucional.
“Fue un espectáculo digno de contemplar. Es una de las respuestas humanitarias más rápidas, más dramáticas y más efectivas, ciertamente en la historia reciente”, expresó.
Rubio relató que el presidente estadounidense ordenó activar la asistencia prácticamente desde el momento en que tuvo conocimiento de la magnitud del desastre.
“Dentro de una hora después de que ocurriera el terremoto, lo recuerdo porque estaba volando sobre el océano, el presidente llamó y dijo: ‘Asegúrense de que entremos y ayudemos a estas personas a recuperarse de esto’”, relató Rubio.
El secretario de Estado indicó que el operativo contó con el respaldo del Departamento de Guerra y de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, cuya participación fue clave para sostener la logística de la misión humanitaria. Explicó que el portaaviones USS Gerald R. Ford sirvió como plataforma de apoyo, mientras militares colaboraron en la operatividad del aeropuerto y de la torre de control para facilitar la llegada de vuelos con ayuda internacional.