Así lo confirmó el general Francis Donovan, comandante del Comando Sur, quien agregó que esta fuerza se complementa con otros 800 efectivos posicionados en Puerto Rico y Curazao, listos para actuar si la emergencia lo requiere.
El despliegue estadounidense no solo incluye personal de tierra, como los marines que fueron los primeros en ayudar a remover escombros, sino también una robusta infraestructura tecnológica en donde destaca al menos cinco drones MQ-9 Reaper para sobrevolar las zonas afectadas, proporcionando inteligencia crítica sobre el estado de las carreteras y edificios colapsados, datos que son procesados por una unidad especializada en Miami para asistir a las autoridades locales.
También se movilizaron cinco aviones C-17 Globemaster para rehabilitar aeropuertos y gestionar el flujo de ayuda internacional, evitando que los suministros se acumulen en los puntos de entrada. En el ámbito naval, el buque USS Fort Lauderdale opera con helicópteros UH-1Y Super Huey y aeronaves MV-22 Osprey para el traslado de suministros críticos y personal de rescate.