Putin realizará una visita de Estado de dos días durante la que se reunirá el miércoles con su homólogo chino, Xi Jinping, con una agenda centrada en la situación en Oriente Medio, la guerra en Ucrania y posibles acuerdos en materia energética.
El viaje coincide con el 25.º aniversario del Tratado de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación entre China y Rusia, en un momento en que Pekín y Moscú presentan su asociación como un factor de "estabilidad" en el escenario internacional.
En vísperas de aterrizar en China, Putin difundió un mensaje dirigido al pueblo chino en el que calificó a Xi de "buen amigo" y aseguró que las relaciones entre ambos países han alcanzado un nivel "sin precedentes".
El líder ruso afirmó además que los contactos personales con el mandatario chino ayudan a desarrollar "los planes más ambiciosos" y llevarlos a la práctica.
El presidente ruso sostuvo asimismo que Moscú y Pekín desempeñan un papel "estabilizador" en la escena internacional y negó que ambos países actúen "contra alguien", al asegurar que trabajan "en favor de la paz y el desarrollo común".
Según el Kremlin, Putin y Xi firmarán tras su encuentro alrededor de 40 acuerdos, incluidas declaraciones conjuntas sobre el fortalecimiento de su asociación estratégica y sobre el desarrollo de un nuevo orden internacional.