El bufete Diaz Reus presentó el caso y no solo expuso la violencia física extrema sufrida por Cambero, sino también las tácticas de control económico utilizadas para despojarla de la fortuna que ella misma ayudó a construir desde sus inicios en Venezuela.
Entre 2005 y 2009, Mireya Cambero comenzó su trayectoria con una pequeña carnicería financiada por sus propios ahorros. En este tiempo, transformó junto a su exesposo el emprendimiento en una de las en una de las importadoras de carne más grandes de Venezuela.
Sin embargo, detrás del éxito comercial se escondía una realidad de terror, ya que tenía abuso sistemático, pues era víctima de golpizas constantes, incluso durante sus embarazos.
Ahora, en 2011, tras mudarse a Miami, vivió un asalto violento que resultó en el arresto de De Matos. No obstante, las amenazas de muerte contra sus hijos la obligaron en aquel entonces a retirar los cargos criminales.
Cambero tuvo que sobrevivir en el proceso legal y tras ser cortada de sus recursos financieros, la empresaria pasó de liderar grandes corporaciones a limpiar casas para sustentar a su familia.
El veredicto y su impacto legal
El juicio civil destacó por la contundencia de las pruebas y testimonios. Gary E. Davison, socio de Diaz Reus, señaló que el testimonio de los oficiales de policía fue crucial, describiendo la escena del crimen original como una de las más violentas que habían presenciado en sus carreras.
La compensación de $14.5 millones busca reparar los daños por agresión agravada, daños emocionales y físicos, además de recuperación de activos, tras demostrarse que el demandado intentó esconder la fortuna familiar para evitar que Cambero tuviera acceso a su parte justa.