En abril, un juez federal desestimó diez de las trece reclamaciones de la demanda de Lively, incluidas las de acoso sexual y difamación, reduciendo de forma efectiva el caso. Algunas de las reclamaciones desestimadas, incluidas las relacionadas con el acoso sexual, fueron anuladas por tecnicismos legales, como que Lively fuera considerada contratista independiente en lugar de empleada.
Las tres reclamaciones restantes (represalias, ayuda e incitación a las represalias, e incumplimiento de contrato) no eran contra Baldoni personalmente. Su productora, Wayfarer, una LLC creada para la película, y una empresa de relaciones públicas contratada por su equipo eran los demandados en las reclamaciones restantes.
El juicio, que estaba programado para comenzar el 18 de mayo con la selección del jurado, habría sido la culminación de un drama legal de un año.
En el comunicado emitido por el equipo jurídico de Lively y de los demandados restantes, expresaron que el proceso de rodaje de la película “presentó desafíos” y que las “preocupaciones planteadas por la Sra. Lively merecían ser escuchadas”.
“Seguimos firmemente comprometidos con lugares de trabajo libres de impropiedades y de entornos improductivos”, señalaron en el comunicado. “Es nuestra sincera esperanza que esto ponga punto final y permita que todos los involucrados sigan adelante de manera constructiva y en paz, incluido un entorno respetuoso en línea”.