Vivimos en una era donde la rapidez es protagonista, y hasta pensar se vuelve agotador
Espectáculos.- El ser humano, por naturaleza, nace con una habilidad, ya sea en forma de “don” o, en otros casos, con la necesidad de desarrollarse. Algunos son deportistas, otros genios de los números y un gran grupo es ágil para el análisis y las palabras. La moda no está exenta de ser vista con potencial para el ser humano, pues tanto el criterio como la creatividad que exige esta industria están entrelazados para ofrecer una visión universal de un mercado no comprendido y, muchas veces, discriminado por ser muy “perfecto”.
La moda, como otros medios de trabajo, tienen en su rama cientos y cientos de expertos que analizan, critican y hasta predicen lo que puede ocurrir, cuál quiniela estuviésemos jugando, pero la llegada de la inteligencia artificial pone en juego el poder analítico del ser humano. Se desajusta rápidamente un clavo importante para los expertos en moda: la opinión personal.
Vivir la moda desde una pasarela, fijándonos en cada detalle que luego será plasmado como una idea en una hoja o blog, no tiene comparación con simplemente teclear 10 palabras para un resultado de más de 500, se vuelve un enemigo de la sabiduría e inconscientemente empezamos a entregar nuestro poder a una máquina, a un botón.
Aunque este nuevo sistema dé respuestas rápidas colabora para lograr trabajos más eficaces, jamás podrá destituir el sentimiento ni las explotaciones de palabras para crear el artículo o la crítica perfecta, no se conecta el poder de la concentración con el de la admiración hacia un profesional, no se dilata la pupila al observar la perfección frente a nosotras. No se puede comparar un algoritmo con un cerebro, un universo.
Vivimos en una era donde la rapidez es protagonista, y hasta pensar se vuelve agotador. Es una hipocresía pretender vivir plenamente de una industria cuando le damos el control a una máquina que no experimenta más allá de su programación. Es increíble saber que labrar un camino y considerarse pionero es más complicado, pero no tan difícil como parece, pues la intuición se vuelve nuestro único compañero y el error, nuestro mejor profesor.
Si tu objetivo es no ser parte de las estadísticas que indican la minoría de los críticos de la moda, te brindó los siguientes consejos para también usar la inteligencia artificial de la manera más adecuada:
1- Conoce el tema que vas a tocar: La investigación es importante, pero saber manejar el tema lo es aún más. Es indispensable conocer el tópico a tratar para desenvolvernos lo mejor posible.
2- Revisa libros, revistas y entrevistas: Las fuentes en la moda no son tan fáciles como en otros rubros, pues por ser tratado con superficialidad, gran parte de los datos importantes están en entrevistas en inglés y en libros con poco acceso en diversos países.
3- Usa la inteligencia artificial lo menos posible: Es normal que en momentos nos quedemos sin ideas u olvidemos esa palabra que conecta toda la idea, pero al preguntar a la IA no copias y pegues, date el tiempo de analizar los resultados que te arroja y adáptalo a tu lenguaje comunicacional.
La moda es un mundo lleno de ideas diversas, tanto buenas como malas. Pero la inteligencia artificial tiene la habilidad de desplazarnos si los profesionales confiamos nuestro trabajo a un algoritmo. El futuro de la industria está en nuestras manos, controlando teclas, no teclas controlando nuestro criterio.